En las relaciones internacionales, la seguridad ocupa un lugar destacado. La preocupación por la seguridad fue, en gran medida, el origen de la actividad diplomática. Resulta curioso entonces que ante un tema tan sensible los Estados actúen a veces con poco tino.
Pero la regla general es la contraria. La Argentina estuvo en camino de desarrollar armas nucleares y tuvo un proyecto misilístico llamado “Condor.” Pero suspendió ambos. Desarrolló un sistema de cooperación y control con Brasil e ingresó a los regímenes internacionales en la materia. Brasil también lo hizo.
La Argentina sufrió dos atentados terroristas que no pudo aclarar, pero pronto aumentó considerablemente su capacidad de prevención y desarrolló mecanismos de cooperación con sus vecinos y a nivel internacional. La creación del sistema 3+1 en la Triple Frontera, en el que participan Brasil, Paraguay, la Argentina y los EEUU, es un ejemplo de ello.
Sin embargo, los EEUU han expresado su disconformidad con el Estado de cosas en la Triple Frontera en más de una oportunidad. Lo curioso son los canales (públicos) y las oportunidades (no siempre acertadas).
La propia existencia del sistema 3+1 genera un ámbito –diríamos “el” ámbito– para tratar el tema. Pero las observaciones de funcionarios del Tesoro de los EEUU en febrero pasado acerca de que “hay redes de financiamiento del terrorismo en la Triple Frontera” se hicieron a través de los medios de difusión.
Ahora, acabamos de presenciar un roce diplomático por los contenidos de una página de Internet del Departamento de Estado destinada a los turistas que visitan la Argentina. El incidente tuvo amplia difusión y no es necesario describirlo.
Lo que llama la atención, dada la entidad de la seguridad en las relaciones internacionales, es que en la mencionada página haya una referencia a “individuos y organizaciones vinculados a organizaciones terroristas internacionales” en el párrafo siguiente a una advertencia por la tasa de accidentes de tránsito que se registra en nuestro país.
Es probable que la secuencia sea una casualidad, producto de la poca experiencia de algún funcionario con poco conocimiento del tema y de la región. Pero es curioso, ya que se trata de una página oficial de uno de los órganos más importantes del país más poderoso del planeta.
Si hay otros motivos de la política exterior de los EEUU para que tal referencia sea intencional, eso tampoco justifica tratar un tema tan sensible, como la posible existencia de grupos terroristas en nuestra región, cuando el propio Departamento de Estado e informes oficiales del Senado de los EEUU indican que "no hay una organización terrorista global en la región que represente una amenaza directa para los Estados Unidos" y que se desconoce que operen "células de terroristas islámicos en el hemisferio".
Andres Fontana.
Pero la regla general es la contraria. La Argentina estuvo en camino de desarrollar armas nucleares y tuvo un proyecto misilístico llamado “Condor.” Pero suspendió ambos. Desarrolló un sistema de cooperación y control con Brasil e ingresó a los regímenes internacionales en la materia. Brasil también lo hizo.
La Argentina sufrió dos atentados terroristas que no pudo aclarar, pero pronto aumentó considerablemente su capacidad de prevención y desarrolló mecanismos de cooperación con sus vecinos y a nivel internacional. La creación del sistema 3+1 en la Triple Frontera, en el que participan Brasil, Paraguay, la Argentina y los EEUU, es un ejemplo de ello.
Sin embargo, los EEUU han expresado su disconformidad con el Estado de cosas en la Triple Frontera en más de una oportunidad. Lo curioso son los canales (públicos) y las oportunidades (no siempre acertadas).
La propia existencia del sistema 3+1 genera un ámbito –diríamos “el” ámbito– para tratar el tema. Pero las observaciones de funcionarios del Tesoro de los EEUU en febrero pasado acerca de que “hay redes de financiamiento del terrorismo en la Triple Frontera” se hicieron a través de los medios de difusión.
Ahora, acabamos de presenciar un roce diplomático por los contenidos de una página de Internet del Departamento de Estado destinada a los turistas que visitan la Argentina. El incidente tuvo amplia difusión y no es necesario describirlo.
Lo que llama la atención, dada la entidad de la seguridad en las relaciones internacionales, es que en la mencionada página haya una referencia a “individuos y organizaciones vinculados a organizaciones terroristas internacionales” en el párrafo siguiente a una advertencia por la tasa de accidentes de tránsito que se registra en nuestro país.
Es probable que la secuencia sea una casualidad, producto de la poca experiencia de algún funcionario con poco conocimiento del tema y de la región. Pero es curioso, ya que se trata de una página oficial de uno de los órganos más importantes del país más poderoso del planeta.
Si hay otros motivos de la política exterior de los EEUU para que tal referencia sea intencional, eso tampoco justifica tratar un tema tan sensible, como la posible existencia de grupos terroristas en nuestra región, cuando el propio Departamento de Estado e informes oficiales del Senado de los EEUU indican que "no hay una organización terrorista global en la región que represente una amenaza directa para los Estados Unidos" y que se desconoce que operen "células de terroristas islámicos en el hemisferio".
Andres Fontana.