El nuevo Primer Ministro del Reino Unido ha decidido dar un vuelco a la política británica. Decidió conformar un “gabinete de talentos” y abandonar la tradición del gabinete que refleja las alianzas y equilibrios políticos del Parlamento. Gordon Brown ha elegido personalidades no por su lugar y peso en el partido sino por su experiencia profesional y su trayectoria. Esto, que puede resultar natural para un sistema presidencialista, es casi revolucionario para el sistema parlamentario británico y tiene implicancias que ya comenzaron a manifestarse.
Sir Digby Jones, el nuevo Ministro de Comercio e Inversión, fue jefe de la Confederación Británica de Industria (CBI) y como tal representó los intereses del mundo de los negocios. Hoy sus rivales lo acusan de tener “cero sensibilidad” para los problemas sociales y globales, como el cambio climático, haber resistido la afiliación al Partido Laborista y haberse opuesto a los aumentos del salario mínimo propuestos por el Partido. Para completar, sus viejos rivales del mundo sindical han comentado su opinión a los medios: "Gordon formó el gabinete con un grupo de talentos y, también, con Digby Jones."
Sir Alan West, nuevo Ministro de Seguridad interna, es el primer almirante en siglos que integra el gabinete. Naturalmente, hoy se trata de un cargo extremadamente sensible. Sir Alan, quien se destacó durante la Guerra en el Atlántico Sur por ser el último en abandonar el buque HMS Ardent, fue responsable de la Armada Britática durante la invasión a Irak, lo cual no lo inhibió de manifestar sus dudas sobre la legalidad del operativo y su temor a que el personal naval fuera pasible de acusaciones por crímenes de guerra.
Pero tal vez el personaje más polémico convocado por Gordon Brown sea Mark Malloch Brown, quien se ha asumido un alto cargo en el Foreign Office, con responsabilidad sobre Africa, Asia y las Naciones Unidas y es un conocido crítico de la política exterior norteamericana y enemigo de los “neo-cons,” el grupo radicalizado de funcionarios que acompañaron al presidente Bush en la decisión de invadir Irak. Mientras se desempeñaba en las Naciones Unidas en un cargo cercano al Secretario General Kofi Annan, Brown fue protagonista de enfrentamientos con los sectores de derecha más influyentes en la política exterior norteamericana. Pero, a menos de un mes de su designación, el primer enfrentamiento de Brown no fue con los EEUU –si bien anunció que a partir de ahora los EEUU y el Reino Unido ya no están “codo a codo”– sino con su jefe, el Ministro de Relaciones Exteriores del Reino Unido, el talentoso y joven David Miliband.
En el sistema parlamentario, los integrantes del gobierno mantienen sus cargos mientras conservan la confianza del Parlamento. Esto depende muchas veces del clima de la opinión ciudadana y otras del “clima interno” de la política partidaria. Los periodistas más experimentados de Londres ya recuerdan que en 1806 el RU tuvo su primer “Gabinete de Talentos” y que duró apenas un año.
Andres Fontana
Sir Digby Jones, el nuevo Ministro de Comercio e Inversión, fue jefe de la Confederación Británica de Industria (CBI) y como tal representó los intereses del mundo de los negocios. Hoy sus rivales lo acusan de tener “cero sensibilidad” para los problemas sociales y globales, como el cambio climático, haber resistido la afiliación al Partido Laborista y haberse opuesto a los aumentos del salario mínimo propuestos por el Partido. Para completar, sus viejos rivales del mundo sindical han comentado su opinión a los medios: "Gordon formó el gabinete con un grupo de talentos y, también, con Digby Jones."
Sir Alan West, nuevo Ministro de Seguridad interna, es el primer almirante en siglos que integra el gabinete. Naturalmente, hoy se trata de un cargo extremadamente sensible. Sir Alan, quien se destacó durante la Guerra en el Atlántico Sur por ser el último en abandonar el buque HMS Ardent, fue responsable de la Armada Britática durante la invasión a Irak, lo cual no lo inhibió de manifestar sus dudas sobre la legalidad del operativo y su temor a que el personal naval fuera pasible de acusaciones por crímenes de guerra.
Pero tal vez el personaje más polémico convocado por Gordon Brown sea Mark Malloch Brown, quien se ha asumido un alto cargo en el Foreign Office, con responsabilidad sobre Africa, Asia y las Naciones Unidas y es un conocido crítico de la política exterior norteamericana y enemigo de los “neo-cons,” el grupo radicalizado de funcionarios que acompañaron al presidente Bush en la decisión de invadir Irak. Mientras se desempeñaba en las Naciones Unidas en un cargo cercano al Secretario General Kofi Annan, Brown fue protagonista de enfrentamientos con los sectores de derecha más influyentes en la política exterior norteamericana. Pero, a menos de un mes de su designación, el primer enfrentamiento de Brown no fue con los EEUU –si bien anunció que a partir de ahora los EEUU y el Reino Unido ya no están “codo a codo”– sino con su jefe, el Ministro de Relaciones Exteriores del Reino Unido, el talentoso y joven David Miliband.
En el sistema parlamentario, los integrantes del gobierno mantienen sus cargos mientras conservan la confianza del Parlamento. Esto depende muchas veces del clima de la opinión ciudadana y otras del “clima interno” de la política partidaria. Los periodistas más experimentados de Londres ya recuerdan que en 1806 el RU tuvo su primer “Gabinete de Talentos” y que duró apenas un año.
Andres Fontana