viernes, 23 de noviembre de 2007

Dónde estamos

Hace un par de semanas, nos preguntamos “dónde nos conviene estar,” en el marco de las tendencias predominantes en la política internacional. Están a la vista las dificultades de la principal potencia mundial para contrarrestar los efectos de su propia política exterior. Están a la vista los efectos devastadores del terrorismo globalizado en la, de por sí difícil, tarea de construir consensos y objetivos comunes en el campo internacional. Esto hoy afecta principalmente a los Estados Unidos y sus aliados tradicionales, en particular, los países de Europa Occidental.

La inesperada irrupción en escena de Nicolas Sarkozy no ha cambiado demasiado el panorama y en lo que hace a las reacciones previsibles a sus políticas los resultados ya están a la vista. Pero hoy el escenario no se caracteriza solamente por las dificultades de la potencia hegemónica, sus aliados y sus rivales. Es necesario escuchar también las advertencias del Secretario General de las Naciones Unidas acerca de una posible (cercana?) catástrofe climática. Es necesario percibir el temor que transmiten miles y miles de inmigrantes (legales e ilegales) en las ciudades de Europa ante la ola creciente y aparentemente imparable de xenofobia. Es necesario preguntarse si lo peor es el plan nuclear de Irán o el tipo de reacción que vienen insinuando el presidente de los Estados Unidos y los sectores “duros” de su Administración encabezados por el vicepresidente Dick Cheney. Y no hemos mirado aún los indicadores de pobreza, desnutrición infantil, mortalidad, desigualdad, escasez o carencia directa de agua potable y otros rasgos inconcebibles del panorama global del siglo XXI.

Nuestra sub-región, atrasada, afectada por muchos de estos males, recurrente en perder oportunidades y propensa a presenciar pasivamente un crecimiento sostenido del crimen organizado, es sin embargo un ámbito caracterizado por la paz, la cooperación regional y una integración tímida pero sostenida como aspiración de nuestras sociedades y promesa constante de nuestros dirigentes.

A esto se agrega día a día una creciente conciencia y demanda cada vez más intensa en materia de políticas ambientales. La inequidad y la falta de oportunidades de progreso son sin duda temas de particular gravedad. Pero en materia de política internacional, la región ofrece un marco de oportunidades y un panorama comparativamente favorable.

Andres Fontana