
Hace dos meses, en Octubre, Hillary Clinton tenía una amplia ventaja sobre los demás precandidatos del Partido Demócrata. Según las encuestas de CBS News-New York Times, Hillary contaba con el 51 % de los votos, mientras el Senador Barack Obama tenía el 23 % y el ex Senador John Edwards sólo el 13 %.
Sin embargo, una encuesta de la misma fuente del 13 de Noviembre indica que la diferencia de intención de voto a favor de Hillary Clinton se ha acortado sustancialmente y ahora es ahora poco significativa.
El panorama de las internas de Iowa, previstas para el 3 de enero, es muy distinto de la situación de Hillary Clinton en los distritos del Noreste, donde es favorita con amplio margen de ventaja. Las primarias de Iowa (evento que se denomina “caucus”) son una especie de “pre-interna” que, según la tradición, ejercen una gran influencia sobre las internas que luego tienen lugar en los demás estados para nominar el candidato presidencial de cada partido.
En Iowa, la interna demócrata hoy se presenta muy pareja: Hillary Clinton cuenta con un 25 % a su favor, Edwards con un 23 y Obama con un 22. Esto, con un margen de error de 4 %, indica que ninguno de los precandidatos surge como un líder seguro para las huestes del Partido Demócrata.
Un serio obstáculo para Hillary, es que, a nivel nacional, el 36 % de los votantes afirma que nunca votaría por Hillary, no importa quien fuere el candidato Republicano. La favorece el voto femenino en todos los distritos. Pero, al mismo tiempo, los menores de 45 años tienen una marcada preferencia por el senador Obama.
Frente a Obama, Hillary Clinton esgrime principalmente sus planes y propuestas, en particular su plan de seguro universal de salud. Pero Obama muestra en cambio rapidez en las respuestas, determinación y capacidad de decisión. Lo que al principio fue tomado como una actitud “idealista y sentimental,” cuando Obama se ofreció para hablar en forma directa y personal con los líderes de Iran y Siria, hoy es visto como una alternativa creíble y positiva frente la desorientación y, por momentos, actitudes extremas que caracterizan la política exterior de los Estados Unidos en esta etapa.
Del mismo modo, el senador Obama cuestionó desde el principio el respaldo y la centralidad que su país le otorgó al hoy cuestionado presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, en la lucha contra el terrorismo. Obama propuso en su momento perseguir a Bin Laden en territorio paquistaní aun sin la autorización del gobierno de Pakistán.
La presencia pública del senador Obama ha crecido por su capacidad sobresaliente de comunicarse con audiencias muy diversas y ofrecer respuestas convincentes a las preguntas más desafiantes de sus interlocutores. Encuestas recientes muestran que, frente a cualquiera de los potenciales candidatos Republicanos, tendría un desempeño electoral superior al de Hillary Clinton. Estos datos no pueden sino ejercer una sutil seducción en el imaginario del electorado norteamericano y ser tomados cuidadosamente en cuenta por el establishment liberal que no termina de aceptar a Hillary Clinton. Es probable que esto explique en parte el cambio de tendencia que, en tan breve lapso, se ha planteado frente a las inminentes internas de Iowa.
Andres Fontana
Sin embargo, una encuesta de la misma fuente del 13 de Noviembre indica que la diferencia de intención de voto a favor de Hillary Clinton se ha acortado sustancialmente y ahora es ahora poco significativa.
El panorama de las internas de Iowa, previstas para el 3 de enero, es muy distinto de la situación de Hillary Clinton en los distritos del Noreste, donde es favorita con amplio margen de ventaja. Las primarias de Iowa (evento que se denomina “caucus”) son una especie de “pre-interna” que, según la tradición, ejercen una gran influencia sobre las internas que luego tienen lugar en los demás estados para nominar el candidato presidencial de cada partido.
En Iowa, la interna demócrata hoy se presenta muy pareja: Hillary Clinton cuenta con un 25 % a su favor, Edwards con un 23 y Obama con un 22. Esto, con un margen de error de 4 %, indica que ninguno de los precandidatos surge como un líder seguro para las huestes del Partido Demócrata.
Un serio obstáculo para Hillary, es que, a nivel nacional, el 36 % de los votantes afirma que nunca votaría por Hillary, no importa quien fuere el candidato Republicano. La favorece el voto femenino en todos los distritos. Pero, al mismo tiempo, los menores de 45 años tienen una marcada preferencia por el senador Obama.
Frente a Obama, Hillary Clinton esgrime principalmente sus planes y propuestas, en particular su plan de seguro universal de salud. Pero Obama muestra en cambio rapidez en las respuestas, determinación y capacidad de decisión. Lo que al principio fue tomado como una actitud “idealista y sentimental,” cuando Obama se ofreció para hablar en forma directa y personal con los líderes de Iran y Siria, hoy es visto como una alternativa creíble y positiva frente la desorientación y, por momentos, actitudes extremas que caracterizan la política exterior de los Estados Unidos en esta etapa.
Del mismo modo, el senador Obama cuestionó desde el principio el respaldo y la centralidad que su país le otorgó al hoy cuestionado presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, en la lucha contra el terrorismo. Obama propuso en su momento perseguir a Bin Laden en territorio paquistaní aun sin la autorización del gobierno de Pakistán.
La presencia pública del senador Obama ha crecido por su capacidad sobresaliente de comunicarse con audiencias muy diversas y ofrecer respuestas convincentes a las preguntas más desafiantes de sus interlocutores. Encuestas recientes muestran que, frente a cualquiera de los potenciales candidatos Republicanos, tendría un desempeño electoral superior al de Hillary Clinton. Estos datos no pueden sino ejercer una sutil seducción en el imaginario del electorado norteamericano y ser tomados cuidadosamente en cuenta por el establishment liberal que no termina de aceptar a Hillary Clinton. Es probable que esto explique en parte el cambio de tendencia que, en tan breve lapso, se ha planteado frente a las inminentes internas de Iowa.
Andres Fontana