La reciente visita del subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Tom Shannon, que incluyó reuniones con el jefe de gabinete Alberto Fernández y el canciller Jorge Taiana y culminó con una audiencia con la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, reencauzó en sus parámetros normales la relación con los Estados Unidos. Es lo que se esperaba y resulta auspicioso. La escalada de tensiones que se produjo en la relación bilateral a lo largo de los últimos meses del año pasado y principios del presente carece de sentido y no satisface los intereses de ninguno de los dos países.
Algunos detalles respaldan esta apreciación. La visita fue precedida por gestos de cortesía, que incluyeron que el embajador Héctor Timerman fuera recibido por el presidente George W. Bush, luego de una cierta espera para la presentación de sus cartas credenciales y que el presidente Bush le entregara una carta en la que expresa su apoyo a la política de derechos humanos adoptada por la Argentina durante los últimos años. Más aun, el presidente norteamericano aceptó un presente del embajador, lo cual, en principio, constituye una excepción a las reglas de protocolo de la Casa Blanca.
Luego de las reuniones en Buenos Aires, hubo anuncios tales como el restablecimiento de reuniones semestrales entre funcionarios de los departamentos de Estado y de Defensa con sus pares argentinos. En lenguaje diplomático, tales reuniones tienen un significado positivo que trasciende los contenidos y el carácter esencialmente técnico de las mismas. Y Shannon volvió a destacar la importancia del vínculo con la Argentina, al que calificó como "excelente".
Sin embargo, según se deriva de comentarios del propio Shanon y de los análisis de la visita publicados en diversos medios, el interés principal de los Estados Unidos no reside centralmente en el vínculo bilateral con la Argentina sino en el rol que nuestro país puede jugar en la relación de los Estados Unidos con Venezuela. Shannon destacó varias veces la preocupación de su país por la estabilidad política en la región y puso énfasis en el papel de la Argentina en ese escenario
En realidad, el interés de los Estados Unidos no se centra, específicamente, en la relación con Venezuela sino en el rol que el presidente Hugo Chávez desempeña en la política internacional y regional, el cual trasciende la política exterior de su país.
Todo esto refleja una vez más, como el viaje del propio presidente Bush a la región hace poco más de un año, que los Estados Unidos carecen de una política integral hacia la región. Los esfuerzos por poner en marcha un proceso de integración que realizaran la Casa Blanca y el Departamento de Estado durante los primeros años de la post Guerra Fría, si bien centrados en los acuerdos de libre comercio, dieron algunos frutos pero declinaron hacia el final de la década y fueron interrumpidos, si bien no explícitamente, al iniciarse la política exterior centrada en la lucha contra el terrorismo global.
Queda abierta la pregunta acerca de los cambios que introducirá la próxima Administración a partir del año próximo. Pero no hay motivos para tener altas expectativas.
Andres Fontana
Algunos detalles respaldan esta apreciación. La visita fue precedida por gestos de cortesía, que incluyeron que el embajador Héctor Timerman fuera recibido por el presidente George W. Bush, luego de una cierta espera para la presentación de sus cartas credenciales y que el presidente Bush le entregara una carta en la que expresa su apoyo a la política de derechos humanos adoptada por la Argentina durante los últimos años. Más aun, el presidente norteamericano aceptó un presente del embajador, lo cual, en principio, constituye una excepción a las reglas de protocolo de la Casa Blanca.
Luego de las reuniones en Buenos Aires, hubo anuncios tales como el restablecimiento de reuniones semestrales entre funcionarios de los departamentos de Estado y de Defensa con sus pares argentinos. En lenguaje diplomático, tales reuniones tienen un significado positivo que trasciende los contenidos y el carácter esencialmente técnico de las mismas. Y Shannon volvió a destacar la importancia del vínculo con la Argentina, al que calificó como "excelente".
Sin embargo, según se deriva de comentarios del propio Shanon y de los análisis de la visita publicados en diversos medios, el interés principal de los Estados Unidos no reside centralmente en el vínculo bilateral con la Argentina sino en el rol que nuestro país puede jugar en la relación de los Estados Unidos con Venezuela. Shannon destacó varias veces la preocupación de su país por la estabilidad política en la región y puso énfasis en el papel de la Argentina en ese escenario
En realidad, el interés de los Estados Unidos no se centra, específicamente, en la relación con Venezuela sino en el rol que el presidente Hugo Chávez desempeña en la política internacional y regional, el cual trasciende la política exterior de su país.
Todo esto refleja una vez más, como el viaje del propio presidente Bush a la región hace poco más de un año, que los Estados Unidos carecen de una política integral hacia la región. Los esfuerzos por poner en marcha un proceso de integración que realizaran la Casa Blanca y el Departamento de Estado durante los primeros años de la post Guerra Fría, si bien centrados en los acuerdos de libre comercio, dieron algunos frutos pero declinaron hacia el final de la década y fueron interrumpidos, si bien no explícitamente, al iniciarse la política exterior centrada en la lucha contra el terrorismo global.
Queda abierta la pregunta acerca de los cambios que introducirá la próxima Administración a partir del año próximo. Pero no hay motivos para tener altas expectativas.
Andres Fontana