miércoles, 27 de mayo de 2009

Corea del Norte

La prueba nuclear realizada por Corea del Norte puso una vez más en evidencia que las normas del sistema internacional en materia nuclear no se cumplen y que su transgresión plantea dilemas irresolubles. El Tratado de No Proliferación, abierto a la firma en julio de 1968 y vigente desde 1970, reconoce como “Estados Nucleares” sólo a China, Francia, los Estados Unidos, el Reino Unido y, en su momento, la Unión Soviética, estatus heredado por la Federación Rusa.

El Tratado ha servido principalmente para limitar las transferencias de tecnología nuclear, pero no ha servido para resolver la situación que plantean los Estados que ya poseen armas nucleares, sean signatarios o no del TNP. A su vez, los poderes internacionales han prestado particular atención a aquellos Estados cuya capacidad nuclear se encuentra en desarrollo, como Irán y Corea del Norte.

La prueba que realizó este último puso en evidencia el avance tecnológico realizado en los últimos años y la determinación del país de desafiar a los principales poderes del sistema internacional, lo cual resulta aún más significativo ahora que Rusia y China se han sumado a las condenas.

En su mayor parte, los analistas han atribuido las acciones del gobierno norcoreano a objetivos de política interna, en momentos en que está en juego la sucesión de de Kim Jong-Il. La posición del gobierno ha sido reivindicar su soberanía, aducir motivos de seguridad nacional y sostener que no se detendrá el desarrollo del plan nuclear mientras se mantengan las sanciones internacionales que pesan sobre el país.

Andres Fontana