Es habitual que los especialistas sostengan que “toda” la política exterior de los Estados Unidos es política local (“política doméstica” en la jerga de los especialistas). No se espera que esto sea totalmente cierto ni se trata de una simple metáfora. Se exagera para destacar un rasgo predominante de la política exterior norteamericana, atribuible en mayor o menor medida a todos los Estados en el campo internacional.
Pasada la campaña, el interés de Obama en América Latina se reveló como, esencialmente, interés en el voto latino –decisivo para su triunfo. El interés de Gordon Brown en Malvinas tiene que ver con inversiones petrolíferas y el poderoso lobby que los isleños instalaron hace años en Londres. El acento en su perfil internacional que el presiente Lula ha puesto en estos días –un inesperado (y poco promisorio) rol en la política de Medio Oriente, una sorpresiva candidatura a Secretario General de la ONU- ocurre en plena campaña por la sucesión presidencial.
En el caso de Israel no es posible trazar una línea clara entre política doméstica y política exterior. Desde su inicio, Israel siente comprometida su existencia y diseña su organización interna en función de esa amenaza. Un aspecto paradigmático de esa fusión es el lugar que ocupa en el Estado israelí la protección individual del soldado –sobre todo en caso de ser tomado prisionero- dado que esto compromete el tejido social que garantiza el compromiso de la ciudadanía con la particular forma de relación de Israel con el contexto inmediato y el internacional en sentido amplio.
Andres Fontana
lunes, 22 de marzo de 2010
martes, 2 de marzo de 2010
Desilusiones
El año que se inicio no anticipa grandes crisis en el escenario internacional. El gran cataclismo ya ocurrió en la segunda mitad de 2008 y sus efectos todavía no han concluido.
Hay impactos específicos, como el desempleo en la mayor parte del mundo, e impactos sistémicos, como el ascenso de China en su rol de potencia global y la consolidación de Brasil, Rusia y la India como miembros del exclusivo club que define los destinos del mundo. Vemos con creciente claridad la declinación de los Estados Unidos como potencia global y a la vez su continuidad como potencia hegemónica militar.
Mientras estos reacomodamientos son esperables, sus connotaciones laterales causan profundas desilusiones. Obama, por supuesto, es el caso más destacado: aceptó el Premio Nobel cuando sus logros por la paz mundial son momento limitados y los desafíos que cuantiosos, como evidencian los fallidos intentos de cambiar la política estadounidense en Afganistán e Irak y los magros logros en materia nuclear, sobre todo rente a Irán.
Obama desilusionó a la opinión pública mundial en la cumbre de Copenhague y los titulares de los meses siguientes han profundizado esa imagen: Obama debió aprender de los Kennedy, Obama se aleja de América Latina, Obama desaira a Europa, Crece el enojo de los hispanos con Obama.
Por su parte, China, Europa y Rusia no ocupan un espacio de liderazgo en la agenda global ni en sus respectivas regiones: violaciones a los derechos humanos y restricción de las libertades, opresión a los países vecinos, discriminación y agresión a los inmigrantes. Nada indica que estas tendencias vayan a revertirse a lo largo del año que se inicia.
Andres Fontana
Hay impactos específicos, como el desempleo en la mayor parte del mundo, e impactos sistémicos, como el ascenso de China en su rol de potencia global y la consolidación de Brasil, Rusia y la India como miembros del exclusivo club que define los destinos del mundo. Vemos con creciente claridad la declinación de los Estados Unidos como potencia global y a la vez su continuidad como potencia hegemónica militar.
Mientras estos reacomodamientos son esperables, sus connotaciones laterales causan profundas desilusiones. Obama, por supuesto, es el caso más destacado: aceptó el Premio Nobel cuando sus logros por la paz mundial son momento limitados y los desafíos que cuantiosos, como evidencian los fallidos intentos de cambiar la política estadounidense en Afganistán e Irak y los magros logros en materia nuclear, sobre todo rente a Irán.
Obama desilusionó a la opinión pública mundial en la cumbre de Copenhague y los titulares de los meses siguientes han profundizado esa imagen: Obama debió aprender de los Kennedy, Obama se aleja de América Latina, Obama desaira a Europa, Crece el enojo de los hispanos con Obama.
Por su parte, China, Europa y Rusia no ocupan un espacio de liderazgo en la agenda global ni en sus respectivas regiones: violaciones a los derechos humanos y restricción de las libertades, opresión a los países vecinos, discriminación y agresión a los inmigrantes. Nada indica que estas tendencias vayan a revertirse a lo largo del año que se inicia.
Andres Fontana
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