jueves, 18 de agosto de 2011

Futuro Incierto

Lo menos que puede decirse acerca de lo que ocurre en la escena internacional es que millones de jóvenes en el mundo tienen hoy un futuro incierto. Estos se suman a quienes desde temprano en sus vidas sabían que, decididamente, no tenían futuro.

Las puertas se cerraron a los jóvenes en muchos países y ahora se abren para dejar salir carros de asalto, camiones hidratantes y hasta tanques, dispuestos a disparar contra los manifestantes.

Es difícil encontrar un denominador común a lo que ocurre en la India, en China, en España, en el Reino Unido y lo ocurrido en el mundo Arabe desde la rebelión de Túnez. Es evidente que la ocupación de las calles y el empleo de las redes sociales es una combinación que muestra cierta eficacia y se ha empleado en Irán, en Túnez y otros lugares donde nadie lo hubiera esperado.

Y existe una relación entre las primeras rebeliones árabes y las órdenes extremas impartidas por el presidente sirio Bachar el Asad, quien se dijo a sí mismo “no voy a correr la suerte de Mubarak, Kadafi o Ben Alí.

Detrás de estas reacciones yacen la impotencia de gobernantes y la frustración de millones de jóvenes. Tanto las ansias de democracia como la indignación por la falta de empleo y la torpeza política de gobiernos democráticos han generado situaciones similares en países extremadamente disímiles.

Repetidamente, cuestiones locales asumen entidad internacional y los sistemas políticos muestran su debilidad e inadecuación para hacer frente a tales situaciones.

Naturalmente, el sistema internacional, que no ha podido reformularse luego de los grandes cambios ocurridos hace ya más de veinte años, carece por completo de respuesta a los nuevos desafíos que, en realidad, recién comienzan a insinuarse.