lunes, 5 de marzo de 2012

Malvinas 2012

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner hizo dos anuncios novedosos con respecto a Malvinas en su mensaje de apertura de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación. Uno se refirió a los vuelos a las islas y el otro a la posible presencia de la presidenta en el Comité de Descolonización, de Naciones Unidas, que se reúne anualmente en el mes de junio.

Los medios nacionales e internacionales destacaron las novedades, pero lo fundamental del tramo del discurso presidencial referido a Malvinas fue la continuidad: reafirmación del reclamo, reafirmación del compromiso argentino de emplear exclusivamente medios pacíficos para respaldar su reclamo y exigencia de que se cumplan las resoluciones de Naciones Unidas sobre el tema.

2012 es un año muy particular con respecto a la disputa de soberanía por ser el treinta aniversario del conflicto bélico en el Atlántico Sur. Por ende es esperable que haya novedades, pero en realidad ha predominado la continuidad, sobre todo en lo que hace a las cuestiones fondo.

El Reino Unido ha incrementado su despliegue militar recientemente. También lo hizo en septiembre de 2010 y en años anteriores, al igual que incumplió lo acordado con nuestro país de materia de medidas de confianza mutua en temas militares.

El Reino Unido mantiene la misma actitud que en los años inmediatamente posteriores al conflicto bélico e ignora treinta años de continuidad en aspectos esenciales de la política exterior argentina, tales como la renuncia al empleo de la fuerza para hacer valer sus derechos, la fuerte apuesta a la integración regional, el compromiso constante con los objetivos de paz y seguridad internacionales que persiguen las Naciones Unidas y otros organismos como la OEA o foros como el Grupo de Río.

El Reino Unido ha alterado un tanto su actitud, probablemente debido a problemas internos del gobierno tory y como reacción a los apoyos internacionales y regionales a la postura argentina. Pero ha mantenido lo fundamental: su negativa a sentarse a la mesa de negociaciones y su indiferencia absoluta a los llamados de Naciones Unidas y otros actores destacados de la Comunidad Internacional.