jueves, 23 de agosto de 2012


Cuarteles de Invierno


 La prolongada inacción de la Comunidad Internacional ante la tragedia en Siria reinstaló el tema de la ausencia de un liderazgos. La cuestión ya se planteó en varias ocasiones, ante las sucesivas crisis en el marco de la Unión Europea, también durante un largo período de la revolución Libia y con relación a la impotencia de la Comunidad Internacional para actuar con un mínimo de eficacia frente al problema del calentamiento global.

La naturaleza de los problemas en juego hace poco probable la toma de decisiones acertadas o el surgimiento de liderazgos duraderos. ¿Quién puede liderar lo que hasta hace poco se llamó “primavera árabe” y hoy es un conjunto extremadamente heterogéneo de situaciones y procesos, que van desde la democratización de naciones de estructura y tradición tribal hasta matanzas prolongadas de la población civil? Angela Merkel lideró las decisiones de la Unión Europea mientras hubo la posibilidad de tomar decisiones sin que ello implique la destrucción completa de economías estatales o la expulsión de Estados Miembros.

Lo mismo podría decirse con respecto al rumbo en que se encaminan la política israelí con respecto a Palestina o la política de los Estados Unidos con respecto a Irán, sin olvidar su inviable situación en Afganistán. Son contextos  que hacen muy difícil que haya decisiones acertadas, más allá del tino o la determinación de quienes tienen la responsabilidad de tomarlas. La Agenda Internacional tiende a estar compuesta por problemas ingobernables ante los cuales no resulta posible tomar decisiones sin producir efectos no deseados, extremadamente graves.

Ante ese escenario, naciones y regiones eligen replegarse y reducir al mínimo su exposición e involucramiento. Los ámbitos propios, más controlables, se han tornado más atractivos, menos riesgosos y, más propicios para la toma de decisiones gubernamentales, ya sea a nivel nacional o regional, con la mayor distancia posible de los temas globales.

lunes, 13 de agosto de 2012


En qué andamos?

  
A 100 días de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos, un 56% de la opinión pública considera que la gestión del presidente Obama ha empeorado la situación económica del país. Las reformas impulsadas por el presiente, que inició su gestión en enero de 2009, han perdido respaldo. El 55% de los ciudadanos preferiría revocarlas.

Es inusual que un presidente en ejercicio en los Estados Unidos pierda las elecciones para un segundo mandato. Pero Obama corre el riesgo de perder las elecciones, sobre todo si el candidato republicano Mitt Romney logra centrar el debate en la economía y las políticas sociales del actual presidente.

Como corresponde, uno de los instrumentos para contrarrestar las debilidades internas es agitar el frente externo. Mientras Romney comente una serie de errores durante su gira internacional –particularmente en Israel y el Reino Unido– Obama centra su atención en la situación europea y ofrece soluciones para la crisis.

Con más de 9.000 víctimas civiles en Afganistán en los últimos cuatro años y unas 2.000 bajas en las filas del ejército norteamericano desde que comenzó la guerra en 2001, el presidente de los Estados Unidos (premio nobel de la Paz en 2009) ha ordenado un cuantioso despliegue militar en el Golfo Pérsico para disuadir a Irán de sus intenciones contra Israel y de restringir el paso en el estratégico estrecho de Ormuz, mientras avanza con un desmedido rearme del Pentágono e incrementa el empleo de aviones comandados a distancia (hoy la Fuerza Aérea de los Estados Unidos cuenta con más de 1.300 “pilotos” entrenados para este tipo de aeronave) no sólo para observación sino para ataques masivos cuyas principales víctimas las provee la población civil de Afganistán. 

viernes, 10 de agosto de 2012


España


 Bajo el nombre de “el gran ajuste” asistimos a una manifestación extrema de una tendencia de fondo: la pérdida de autonomía de los Estados frente a los avances de otros actores, algunos visibles, como el predominio alemán sobre el resto de Europa o el poder de imposición de los órganos supranacionales de la UE, otros menos visibles, como el poder y la autonomía de los flujos financieros e informativos globales.

El escenario que enfrentan los Estados se caracteriza por la pérdida creciente de capacidad de decisión soberana y de control de los procesos económicos y sociales, mientras se incrementa constantemente el poder que fluye por otros canales: las redes sociales, los flujos tecnológicos, la  apropiación privada del conocimiento científico y la tecnología y su aplicación a actividades productivas, criminales o de cualquier índole.

Por eso muchos gobiernos parecen actuar contradiciendo no sólo sus promesas sino también sus propósitos. Los máximos responsables del poder deben poner de lado sus preferencias y actuar acorde con fórmulas que, de un modo u otro, le son impuestas. Quién las impone varía de coyuntura a coyuntura. Pero, casi siempre, se trata de actores afines a los intereses del poder financiero más concentrado.

Las fórmulas son conocidas: suba de impuestos, recortes salariales, reducción del gasto social, menos salud y educación accesible a los sectores de menores ingresos. Todo esto, ya conocido, hoy parece estar penetrando muy cerca del corazón de los Estados, es decir, su capacidad de decisión soberana sobre asuntos primordiales para el bienestar de su población. 

México y sus desafíos



Las elecciones presidenciales de México se insertan en un escenario político regional en plena ebullición debido a la destitución del Presidente Lugo en Paraguay, la suspensión de este país del Mercosur y la Unasur, junto con la incorporación plena de Venezuela al primero de estos bloques.

El proceso electoral mexicano ha sido una vez más cuestionado por el candidato del Partido de la Revolución Democrática, Andrés López Obrador, quien pidió un recuento general de los votos. Sin embargo, la diferencia a favor del candidato victorioso, en este caso, el ex gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, del tradicional Partido Revolucionario Institucional (PRI), es mucho mayor que en la elección anterior, cuando López Obrador perdió por un puñado de votos y desató una ola de protestas en denuncia de un supuesto fraude electoral.

Los estudiantes mexicanos le dieron un nuevo tinte a la campaña a través del movimiento #  Yo Soy 132, surgido en respuesta a declaraciones públicas desafortunadas de Enrique Peña Nieto quien, luego de una demostración estudiantil en su contra, insultó a los participantes y afirmó, sin fundamentos, que no se trataba de estudiantes. Las principales consignas del movimiento se refirieron a la complicidad de los principales medios con el candidato del PRI, a la falta de información fidedigna para la ciudadanía y la corrupción generalizada en la administración del Estado.

Sin embargo, el principal desafío para el próximo gobierno de México no surge de las características y los enfrentamientos del proceso electoral –supervisado por miles de observadores del Instituto Federal Electoral y cientos de veedores internacionales– sino de la violencia generad por el crimen organizado y los carteles del narcotráfico, ante lo cual el gobierno saliente no logró ningún resultado satisfactorio y, por el contrario, ha tenido que cargar con el costo político que suponen más de 10.000 muertos por año y una creciente desmoralización de las fuerzas de seguridad.

Cambios Globales



En las últimas semanas, una vez más se manifestó la tendencia hacia redefiniciones del poder en el campo internacional. Los países emergentes fueron decisivos en el respaldo a las políticas de crecimiento frente a las políticas de austeridad y recorte del gasto promovidas por Alemania y exigieron asimismo una reforma del FMI que modifique la distribución del poder de voto en el organismo.
Esto significa una fuerte presión sobre Europa, Alemania en particular, y el reclamo de que se implementen reformas que ya fueran aprobadas en 2010 y amplían la capacidad de influencia de las economías emergentes en los asuntos globales.
Brasil y Argentina llevaron una postura común y los llamados BRIC -que han sumado a Sudáfrica- tuvieron un rol protagónico en diversas instancias de la Cumbre.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner se dirigió al premier británico para entregarle las resoluciones de Naciones Unidas sobre Malvinas y Cameron dejó la sala. El Reino Unido vive una creciente incomodidad ante el apoyo internacional que viene recibiendo el reclamo argentino acerca de sentarse a la mesa de negociaciones.
La postura y los intereses de una diversidad de países cuyas economías han crecido sostenidamente a lo largo de un extenso período ocupa un lugar antes reservado al peso excluyente de las economías tempranamente industrializadas.

Mientras tanto, en las elecciones de Egipto, proceso de suma importancia en la actual escena internacional, la pregunta no es ya que poder global respalda a este o aquel candidato sino cuál es el grado de moderación o radicalización esperable de los Hermanos Musulmanes y las otras corrientes islamistas que en forma conjunta lograron el 65% de los votos y en las zonas más humildes alcanzaron cifras prácticamente excluyentes.


 OEA 2012


La 42 Asamblea General de la OEA, reunida la semana pasada en Tiquipaya, ciudad del departamento de Cochabamba en la  República de Bolivia, mostró una vez más la tensión entre los principios fundamentales del organismo, tales como la defensa de los derechos humanos, la paz, la seguridad internacional y la integridad territorial de los Estados, por una parte, y la heterogeneidad de intereses e identidades de sus miembros, por otra.

Sin duda, a los Estados Unidos y a Canadá les resulta difícil comprender las sensibilidades latinoamericanas en materia de derechos humanos ante una historia de abusos e intervenciones cometidas por el primero de estos dos países durante la Guerra Fría y la pasividad y eventual complicidad de la OEA en repetidas ocasiones.

Canadá no era miembro entonces. Pero hoy, a más de veinte años de su incorporación al Organismo, prevalece en su postura su condición de miembro del Commonwealth frente a un reclamo de soberanía respaldado por Resoluciones de las Naciones Unidas, elementos históricos y jurídicos y el apoyo unánime de la Subregión.

Canadá muestra así su distancia cultural y política respecto de la región. Se abstiene de condenar la creciente militarización del Atlántico Sur y se opone a la convocatoria a “reanudar cuanto antes las negociaciones sobre la disputa de soberanía” que formula la declaración sobre la cuestión Malvinas sancionada por La 42 Asamblea General.

Estados Unidos se ha acercado más a la postura argentina, no obstante su vínculo preferencial con el Reino Unido y, mientras Canadá votó en contra de la Declaración, Washington se declaró neutral.




Soberanía

  
El martes 21 de abril de 2009, la Argentina presentó ante las Naciones Unidas el informe correspondiente sobre el límite exterior de su plataforma continental, según lo dispuesto por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.

El informe (40 tomos) implicó 11 años de trabajo,12 campañas oceanográficas y numerosos estudios acordes con las directrices de las Naciones Unidas. Pero la Argentina dio de este modo un nuevo e inobjetable sustento a la continuidad de su plataforma marítima respecto del espacio continental y reafirmó los antecedentes históricos que fundamentan sus derechos soberanos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur, y el Sector Antártico Argentino.

Es natural que nuestro país aspire a ejercer sus derechos soberanos sobre el territorio marítimo, derechos que incluyen la exploración y explotación de recursos naturales en el lecho y subsuelo de las áreas submarinas que se extienden más allá del mar continental y son parte integral del territorio nacional.

Es cierto que las cuestiones vinculadas a la soberanía despiertan, a veces, sentimientos encendidos, ya que se vinculan al sentido de Nación, de pertenencia, de ser parte de un todo. Pero las cuestiones de soberanía implican también, como en este caso, intereses materiales muy específicos.

Las reservas con respecto a los temas de soberanía se vinculan muchas veces al temor a que tales temas puedan motivar o servir de justificativo para acciones bélicas hacia el exterior o abusos autoritarios hacia la propia sociedad. Sin embargo, la Argentina ha mantenido su reclamo de soberanía a lo largo de los últimos 29 años en el marco de un régimen democrático, participativo y con sobradas muestras de compromisos con la paz y la seguridad internacionales.

Durante esos años, se ha establecido y consolidado una política de estado, consagrada en nuestra Constitución y en repetidas ocasiones, como la Declaración de Ushuaia del 25 de febrero pasado y la visita actual de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner al Comité de Descolonización, la oposición ha acompañado la postura expresada por Gobierno Nacional. El Informe mencionado más arriba también es prueba de esa voluntad unánime, dado que su elaboración se llevó a cabo a lo largo de sucesivas gestiones gubernamentales.

La soberanía, es cierto, tiene un alto valor simbólico y potencial emotivo. Se vincula con nuestra bandera, con nuestra historia, con nuestros héroes. Pero se vincula también con nuestros intereses materiales, lamentablemente hoy contrapuestos a los de una potencia global con un pasado y un presente colonialistas.

Los  isleños, sus intereses –no sus derechos, que desde el punto de vista del Derecho Internacional son esencialmente nulos– constituyen una excusa y un velo detrás del cual se han parapetado los intereses británicos en materia de pesca, petróleo y control militar sobre un enorme espacio geoestratégico.

El temor a una relación potencial entre soberanía y propensiones autoritarias o belicistas, se contrapone a las teorías actuales acerca de la naturaleza de los regímenes democráticos y su relación con la paz –teorías cuyos antecedentes se remontan a Kant e incluso a la filosofía clásica– a lo cual hoy se agrega el valor pacificador de los procesos regionales.

El regionalismo se ha sumado a la democracia como elemento que fortalece la paz y la vigencia de las normas internacionales. La Unión Europea surgió como respuesta al temor a la guerra. El Mercosur surgió como respuesta a los desafíos de la globalización y el fin de la Guerra Fría y, desde su inicio, ha dado por tierra con casi todas las hipótesis de conflicto en nuestra región.

Hoy, la integración sudamericana es no sólo garantía de paz y estabilidad sino también un marco de reafirmación y ampliación de las identidades nacionales. Se ha transformado en un respaldo invalorable al reclamo de soberanía de la Argentina, que sin duda genera preocupación y desconcierto en el gobierno británico.

La presencia de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas tiene carácter histórico, ya que es la primera vez que un Jefe de Estado visita este Comité. Refleja también el carácter democrático, de consenso ciudadano, que tiene el reclamo argentino, pues integran la delegación dirigentes y legisladores de los principales partidos de la oposición, además de veteranos de guerra, familiares y funcionarios. La presidenta defiende intereses permanentes de nuestro país y transmite un reclamo y un sentir de la ciudadanía argentina que hoy tiene un sólido respaldo regional.

La política exterior argentina persigue, en este terreno, no sólo un objetivo legítimo sino esencialmente viable. Esto se refleja en la combinación del consenso democrático, el respaldo regional y, más recientemente, un dato de particular relevancia. Los Estados Unidos, primera potencial global, para quien el Reino Unido es su principal e incondicional aliado, se ha declarado neutral ante la disputa de soberanía y ha convocado al diálogo, lo cual coincide con la reiterada invitación de la República Argentina al Reino Unido a “sentarse a la mesa de negociaciones.”

Guiños 


¿Cómo funciona el sistema internacional cuando hay, simultáneamente, elecciones y cambios de liderazgo en las principales potencias? ¿Cuál es la lógica que surge entre ellas: confrontación, solidaridad, complicidades ocultas? Podemos tomar como ejemplo el diálogo entre Obama y Medvédev, un presidente en campaña por su reelección, y uno a punto de entregar el poder a su sucesor y antecesor inmediato, en ocasión, nada menos, que la cumbre mundial sobre seguridad nuclear. Con los micrófonos supuestamente apagados, Obama prometió a su interlocutor que “tras mi reelección tendré más flexibilidad,” enviando así un mensaje por adelantado a Putín para que no lo hostigue durante el período electoral con un tema tan sensible como el escudo de misiles estadounidense. Putín no tuvo que esperar que Medvédev transmitiera el mensaje ya que los micrófonos estaban encendidos y medio mundo pudo escuchar a Obama “en vivo.” China, donde está ocurriendo un profundo cambio de liderazgo, se unió a sus rivales en la presión a Corea del Norte con respecto al tema nuclear, con lo cual este país junto con Irán quedaron como los únicos dos “problemas” en materia nuclear. Después de todo, reclamó Obama ante una audiencia universitaria luego de su gaffe televisiva “los misiles deberían ser un área de cooperación, no de tensión.” Una perspectiva innovadora, tratándose del país con mayor poder misilístico y nuclear en el mundo. Menos innovador fue Sarkozy, también en campaña por su reelección, quien envió un guiño a la nacionalidad francesa, insinuando sellará las fronteras y endurecerá la política migratoria.

Déficit Moral 


Del rey Juan Carlos pidió disculpas por el safari y prometió que “no volverá a ocurrir”. Los custodios del Presiente Obama desataron un escándalo durante la cumbre hemisférica del Cartagena de Indias por la contratación de prostitutas. No fueron dos chicos traviesos jugando de galanes en la noche de Cartagena sino once miembros del servicio secreto que vela por la seguridad del Presidente y entre diez y doce militares (según el informe publico del gobierno de los Estados Unidos) que contrataron a “mas de veinte mujeres” y las levaron a sus habitaciones en el hotel donde se alojaba la comitiva Presidencial. Hay una discusión ética de alcances que es muy difícil precisar y una puesta en riesgo de la seguridad Presidencial prácticamente inconcebible. En paralelo, se han publicado fotos de soldados norteamericanos, con cadáveres y restos humanos de guerrilleros afganos, actitud que la Casa Blanca considero “reprensible”. Es notable. El discurso del Presidente Obama en la cumbre fue esencialmente una declamación de principios y valores morales más que de política y metas acordada con los países de la región. España, sumida en una crisis de consecuencias sociales extremas y, luego de 37 años de democracia comenzando a considerar las violaciones a los Derechos Humanos durante las cuatro décadas del franquismo, provee a la opinión publica internacional, un discurso semejante en estrecha sintonía con el Presidente Obama, frente a las medidas adoptadas por el gobierno de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner con respecto a Repsol-YPF, luego de ostensibles de la empresa que han significado una profunda caída de las reservas y la producción y un marcado déficit energético para nuestro país.

La Crisis Europea 


El Reino Unido entró oficialmente en recesión al publicarse los resultados del último trimestre que indican un segundo período consecutivo de contracción económica. De este modo, la economía británica se sumó a las recesiones vigentes en España, Portugal, Italia, Grecia, Irlanda, Holanda y Bélgica. El primer ministro David Cameron se declaró " decepcionado," pero sostuvo que su gobierno no modificará el plan de ajuste fiscal. En el Continente, en cambio, la posibilidad de que el candidato socialista François Hollande gane las elecciones francesas, ha promovido expectativas en casi todos los países de Europa con respecto al surgimiento de políticas alternativas a la fórmula basada en recortes y austeridad fiscal, tenazmente promovida por la canciller alemana Angela Merkel. El candidato francés afirmó que Europa no crecerá sólo solo con disciplina fiscal y, casi simultáneamente, el dos veces primer ministro de Italia (1996-1998 y 2006-2008) y presidente de la Comisión Europea entre 1999 y 2004, Romano Prodi, afirmó que “si Alemania está convencida de poder hacerlo sola, Italia deberá trabajar con Francia y España para impulsar Europa.” Prodi no descalificó las políticas de austeridad de Rajoy, en España, y Mario Monti, en su propio país, pero advirtió que “no resultan suficiente” y afirmó simplemente que “es necesario cambiar de política.” Ante la posible derrota de Sarkozy, la poderosa canciller alemana quedaría aislada. En vista de la creciente rebelión en contra de su postura, Merkel respondió, simplemente, que "no tiene sentido hablar de flexibilizar los objetivos de déficit." Sin embargo, la canciller alemana parece haber percibido con algo de preocupación el cambio del clima político europeo y aceptó, posteriormente, la necesidad de un “crecimiento con reformas.”

Momento Difícil 


Según las cifras difundidas por Eurostat, la oficina oficial de estadísticas de la Unión Europea, el desempleo en la Eurozona ha alcanzado el nivel más alto desde la creación de la moneda única en 1999. La tasa promedio de los 17 países miembros alcanzó el 10,9% en marzo. Con las economías en una pronunciada caída, algunos gobiernos debaten si implementar medidas más estrictas en materia de austeridad o buscar fórmulas que estimulen el crecimiento. España, al igual que la mitad de los países de la Eurozona, se encuentra oficialmente en recesión y tiene el más alto nivel de desempleo, con una tasa superior al 24 %. La calificadora de riesgo Standard & Poor’s ha sembrado de dudas fatales el camino de España hacia un respaldo adicional de la UE o de fuentes extra europeas y la presentación del Plan de Estabilidad del gobierno de Mariano Rajoy ha terminado de hundir la poca confianza que restaba en el futuro inmediato de la otrora cabeza de un majestuoso imperio. El Plan de Estabilidad ha sido ampliamente criticado por sus numerosas inconsistencias, entre las que se destaca el identificar recortes netos con “reformas”, el optimismo con respecto a la tasa de crecimiento de 2012 y las drásticas reducciones en materia de salud y educación. Los líderes de la oposición han señalado que un ajuste de esta naturaleza sólo va a profundizar la crisis y tanto el primer ministro italiano, Mario Monti, como el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, han culpado a España por algunos de sus problemas locales o la han señalado como “el camino que no hay que seguir.” La crisis, sin duda, no es de origen local sino europeo. Pero a España la ha encontrado en un momento políticamente difícil con un gobierno que, a falta de enfoques razonables al interior de su dirigencia, ha optado por la más rígida de las doctrinas anticrisis.

Guerras e Ideas 


 El escenario europeo muestra en primer plano la confrontación entre dos modelos o enfoques de política frente a la crisis: austeridad versus crecimiento; recortes versus creación de empleo; dominio financiero versus mayor presencia del Estado. En un segundo plano, se observa el ascenso de los partidos de extrema derecha y la proliferación de grupos neonazis. Sami Nair, destacado analista y político franco-argelino, señaló recientemente que Francois Hollande había derrotado a Sarkozy pero no a la derecha y anticipó problemas para los partidos tradicionales en las próximas elecciones legislativas, ya que en las presidenciales la extrema derecha se había acercado al 20 % de los votos. En otros países, no sólo en Grecia o Polonia donde el ingreso per cápita es muy bajo, sino en Suiza (país no Miembro pero emblemáticamente europeo) o Noruega, los partidos de ultraderecha alcanzan porcentajes electorales significativos, llegando al 26 y al 23 % de los votos respectivamente. Por su parte, los grupos neonazis proliferan y exacerban su violencia y hay ciudades en toda Europa Occidental donde los extranjeros temen salir a la calle después de cierta hora o no se atreven a viajar en subte. Estas son guerras, no debates ni confrontaciones de ideas. La opción por “salir” de la zona del Euro no es económica. Es ideológica, aislacionista y caldo de cultivo para el ultra nacionalismo, mientras siempre existe una afinidad natural entre los valores y las prácticas democráticas y los procesos de integración, como se ha constatado en Europa y en nuestra propia región. Pero hay un tercer plano, mucho menos visible, donde sí se debaten ideas y propuestas frente a la crisis. Son las universidades europeas donde se está revisando cuidadosamente la relación entre la formación universitaria y la futura empleabilidad; donde la excelencia académica va de la mano con una genuina preocupación por el perfil de los empleos, actuales y futuros; y donde se le exige a la investigación académica y científica una mayor cercanía a la aplicación productiva de sus resultados.