La reelección de Hugo Chávez como presidente de Venezuela abre el camino a una de las presidencias democráticas más extensas de la Historia. Su próximo mandato, hasta 2019, implica un período de casi 20 años ininterrumpidos en el ejercicio de la primera magistratura.
Al momento de explicar el triunfo de Chávez sobre Henrique Capriles, las opiniones en el campo internacional se encuentran divididas. Sin duda, hay casos en que pesan más los preconceptos que una voluntad genuina de identificar los factores que, más allá de aspectos obvios como la masa de recursos provenientes de los ingresos petrolíferos, permiten comprender un fenómeno de adhesión popular como el que está a la vista.
La reciente reelección del presidente Chávez, con un 55.2 % de los votos, revela una enorme capacidad de liderazgo que se combina con las condiciones de opresión y marginación que históricamente vivió un sector importante de la sociedad venezolana.
Durante la campaña, e incluso después de la victoria, diversos análisis han tratado de descalificar lo primero y relativizar u ocultar lo segundo, al igual que las sustanciales mejoras que introdujeron las políticas sociales del gobierno de Chávez a lo largo de casi 14 años.
Naturalmente, no es objeto de un análisis electoral indagar retrospectivamente procesos que, a lo largo de décadas, generaron una sociedad con profundas desigualdades étnicas y económicas y fracturas socio-geográficas.
Pero, para explicar un triunfo de la magnitud del logrado por Hugo Chávez luego de ejercer la presidencia por casi 15 años, es indispensable prestar atención a su labor dirigida a paliar esa situación –étnico, geográfico, social y económica– propia de la historia de Venezuela y, por supuesto, prestar atención a sus dotes de político en campaña permanente e incluso a su capacidad para contrarrestar las limitaciones impuestas por el deterioro de su salud.
Cabe esperar ahora las nuevas señales de una Venezuela que ha ingresado al Mercosur, que cuenta con menos aliados en el plano internacional que en el pasado ¬–y corre el riesgo de que ese círculo se vea aun más reducido– y cuyo renovado líder apuesta abiertamente al triunfo del presidente Obama en las próximas elecciones de los Estados Unidos.