viernes, 23 de noviembre de 2012

Medio Oriente


La decisión del primer ministro israelí,  Benjamín Netanyahu, de ordenar bombardeos masivos y ataques con misiles contra la población palestina y preparar una operación terrestre en gran escala, tuvo un fuerte significado político y ocurrió en un contexto novedoso, con varios interrogantes.

Sin duda, hubo un componente electoral, propio y ajeno, 15 días después de la victoria electoral del presidente Obama y dos meses antes de las elecciones en Israel, convocadas para el 22 de enero. Netanyahu apuntó a fortalecer su posicionamiento electoral –si bien algunos expertos señalan que su situación ya era sólida y en realidad una campaña militar genera más riesgos que ventajas, porque su impacto electoral depende de los resultados.

La decisión del primer ministro apuntó también a definir la agenda de un actor clave para Israel. Sus desacuerdos con el presidente de los Estados Unidos, ahora reelecto, cobraron notoriedad pública poco antes de las elecciones en ese país.

A su vez, la guerra civil en Siria, escenario de una disputa más amplia entre Irán, el actual gobierno iraquí y el grupo Hamas, con apoyo de Rusia y –en menos medida– China, por una parte, y el frente prooccidental que integran Turquía, Arabia Saudita y Qatar, con apoyo de los Estados Unidos, por otra, conforma un contexto regional con un crecientes niveles de violencia, a lo que se suman los interrogantes que genera la llamada “Primavera Árabe.”

Por el momento, los gobiernos islamitas moderados de Túnez y Egipto han sido fuente de estabilidad, con un rol destacado del gobierno de Mohamed Morsi, primer presidente electo de este último país. Estados Unidos ha reconocido ese rol y ha tenido en consecuencia un cierto cambio de actitud, pero las reservas y la incertidumbre acerca del marco regional perduran.

A estos factores que conforman un contexto relativamente novedoso, se suman el acceso de Hamas a misiles de mayor alcance y precisión y la decisión del presidente Mahmud Abbas de solicitar el reconocimiento de Palestina como Estado observador (no Miembro) ante la Asamblea General de las Naciones Unidas el próximo jueves 29 de Noviembre.