viernes, 13 de diciembre de 2013

Panorama 2013-2014

2013 se ha caracterizado por un Estados Unidos titubeante en el plano internacional y muy dividido internamente. En la historia de los EEUU, ha habido momentos de incertidumbre en lo internacional y de división y enfrentamientos internos, pero no en forma simultánea y tan acentuada como en este tiempo.

Es muy difícil que Estados Unidos recupere la iniciativa en el plano internacional y, menos aún, que logre salir airoso de la ocupación de Afganistán llevada a cabo por el presidente Bush e irresuelta por el presidente Obama. A su vez, las divisiones internas van a ser duraderas y profundas, dado el cambio en la composición racial y cultural de la población y la simultánea radicalización ideológica de numerosos líderes del Partido Republicano y de sectores sociales afines al mismo.

Europa, desgarrada internamente, con altas tasas de desempleo y expresiones de xenofobia cada vez más extendidas, mira con asombro y desdén el debilitamiento y distanciamiento de su anterior benefactor transatlántico, hoy con su mira puesta en el Pacífico y sus nuevos socios comerciales. 

El mundo árabe, por su parte, continúa como escenario de los principales conflictos y, a la vez, el ámbito de cambios políticos.  

martes, 3 de diciembre de 2013

El futuro de Europa

Europa, como otras regiones, atraviesa un intenso proceso de cambio. Lo peculiar del caso europeo es que encierra alta incertidumbre y sus principales tendencias tienen fuertes implicancias éticas.

La expulsión de Silvio Berlusconi del Senado italiano es vista como símbolo de un “cambio de era” de la política italiana. Pero a la decisión de los miembros de la UE –salvo Suecia– de cerrar sus puertas a los 2.2 millones de migrantes sirios, no se la ve como otro paso hacia una Europa xenófoba y discriminatoria.

La ONU, tímidamente ha pedido a cada País Miembro que acoja 30.000 inmigrantes sirios. Francia y Finlandia han ofrecido recibir 500 cada uno y España sólo 30.

Los partidos de ultraderecha crecen y su postura contra los trabajadores extranjeros y contra la propia existencia de la UE puede ser objeto de una coalición que agrupe a varios países en los próximos comicios europeos.

Una encuesta realizada a los miembros de las comunidades judías de 8 países de Europa (Alemania, Francia y el Reino Unido entre ellos) acaba de reflejar que el 70 % de los entrevistados considera que hay antisemitismo, más del 50 % afirma haber presenciado algún incidente en el que se negó o trivializó el Holocausto y más del 40 % en varios de los países en que se realizó la encuesta afirman que han pensado en emigrar de Europa debido al antisemitismo.


Por su parte, la Gran Alianza entre la Democracia Cristiana de Angela Merkel y la Social Democracia de Sigmar Gabriel no prevé ninguna política orientada a fortalecer el desarrollo de Europa ni a paliar la situación de las economías europeas con mayores dificultades, siendo la principal economía de la UE, mientras otros Países Miembros sufren crisis económicas que han generado millones de desempleados, familias que pierden sus casas y el acceso a la educación y la salud.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Nostalgias de la Guerra Fría

Comparar la política internacional de estos años con la Guerra Fría puede parecer exagerado. Sin embargo, se trata esencialmente una metáfora que, al mismo tiempo, señala similitudes cada vez más preocupantes.

La suspensión de garantías ante potenciales abusos del Estado es un aspecto decisivo. El marco legal de excepción que los Estados Unidos, la Unión Europea y otros aliados extra-europeos sancionaron luego de los ataques terroristas de 2001, dejó de ser “de excepción” para transformarse en legislación ordinaria que los Estados aplican discrecionalmente.

La CIA actúa con las mismas prácticas de la Guerra Fría, es decir, no sólo espionaje sino también empleo de la tortura, la extorsión y el secuestro. El uso de drones ha aumentado sensiblemente bajo la presidencia de Barack Obama, con cifras alarmantes de víctimas civiles. Sólo en Pakistán, murieron más de 3000 personas en los últimos diez años.

El terror nuclear ya no está en el centro de la escena. La agenda internacional ha cambiado, pero los Estados Unidos, China y Rusia se neutralizan mutuamente al tratar cualquier tema de interés global, se trate de Siria, Irán o el medio ambiente.  Prevalecen no sólo los intereses de cada potencia sino también la lógica de “suma de cero” (el rédito político de un actor es percibido inevitablemente como pérdida del otro), característica del sistema internacional de aquellos años.

Las escuchas telefónicas realizadas por la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de los Estados Unidos que incluye a los líderes de países amigos, aliados, rivales, al Papa Francisco, al FMI y el Banco Mundial, y a cientos de millones de personas de todas las regiones del planeta, no son un dato aislado. Se trata sólo de un aspecto que evoca los años de la Guerra Fría.

Tal vez, la mayor diferencia radique en que, en aquel contexto, existía, efectivamente, un conflicto de alcance global y riesgos extremos para la humanidad, mientras que los móviles actuales responden, esencialmente, a la competencia política y a intereses económicos, públicos y privados, de las grandes potencias.

lunes, 21 de octubre de 2013

Una Mala Idea (con peores intenciones)

El intento republicano de dar por tierra con el ambicioso plan de salud de los Estados Unidos, impulsado y defendido con uñas y dientes por el presidente Obama, ha resultado en un fiasco político.

Para el público norteamericano hay dos temas en juego. Uno es la reforma del sistema de salud. Sobre esto ya se ha legislado y existe una nueva realidad, que convive con opiniones divididas. Pero la ciudadanía es consciente de que lo aprobado por el Congreso de los Estados Unidos sienta una nueva base para el sistema de salud de su país.

El otro tema es la responsabilidad que les compete a quienes ocupan lugares claves en el sistema político, y eso incluye a los legisladores de la oposición.

Para los Republicanos esto no es, simplemente, una batalla perdida. Es un punto de inflexión en su desarrollo de las últimas dos décadas, con un presidente que dejó una trágica herencia para su nación y para el sistema internacional y, luego, con la creciente influencia de grupos conservadores radicalizados –el Tea Party, el más conocido de ellos– en el desempeño del Partido.

Sin duda, es impreciso –y, de alguna manera, injusto– hablar de este modo de “los Republicanos”, como si fueran una unidad monolítica. Muchos miembros del Partido, históricamente conocido como “Grand Old Party” (el Gran Viejo Partido) no comparten la postura de los grupos ultra-conservadores, hoy con nutrida presencia en el Congreso.

Pero los efectos de este fiasco, un inconcebible intento de paralizar la administración federal de un país con inevitable influencia y efectos concatenados en la política y la economía internacionales, van sentirse en el Partido en su totalidad. Las encuestas más recientes ya lo reflejan, con opiniones negativas que oscilan entre el 47 y el 70 %, según de qué se hable.

Es probable que ese rechazo a la forma en que algunos legisladores se comportaron en estos días se mantenga a lo largo de los próximos dos años y afecte la capacidad electoral de los Republicanos, al menos durante ese tramo de la vida política de los Estados Unidos. 


viernes, 11 de octubre de 2013

Desaceleración Global

Según el informe económico que autoridades del FMI y el Banco Mundial discutieron la semana pasada, las economías más avanzadas continuarán lentamente con su proceso de recuperación, pero hay dos motivos de preocupación para la economía global: la desaceleración del crecimiento de Brasil, India, China y algunos otros países importantes y la incertidumbre que generan la situación del gobierno de Estados Unidos y la retracción de su endeudamiento externo.

Incertidumbre para la economía global no significa bajo crecimiento de la economía estadounidense –que viene recuperándose firmemente de la crisis que originara hace cinco años– sino, probablemente, aumento de las tasas de interés, que conlleva encarecimiento del crédito y atracción hacia los Estados Unidos de capitales que operan en otras economías, particularmente las emergentes.

Estos movimientos de capital hacia la economía norteamericana no responden solamente a un aumento efectivo de la tasa de interés en ese país y del valor de los Bonos del Tesoro estadounidense, sino también a las expectativas, que resultan un factor decisivo en tales movimientos y son moldeables por diversos factores extra-económicos.

Las que más sufren en ese contextos son las economías con fuerte presencia de inversión financiera internacional y –lo que es una precondición de esa presencia– bajos niveles de regulación de la entrada y salida de capitales y del funcionamiento de los mercados.

En síntesis, la retracción de los niveles de crecimiento de la economía mundial no se deberá sólo a la desaceleración de los BRIC sino también al modo en que se recupera la economía norteamericana, se recompone su situación fiscal y se ejerce el poder sobre otras economías a través de la “mano invisible” del mercado.


Europa, que continúa con problemas y no ve mejoras sustanciales en su horizonte de corto y mediano plazo, no es esta vez la tradicional beneficiaria de las decisiones políticas y los movimientos estratégicos de los Estados Unidos. 

viernes, 27 de septiembre de 2013

Donde está la crisis?

El triunfo electoral de Angela Merkel invita a muchos a pensar en una flexibilización, no en continuidad o endurecimiento, de la política alemana hacia Europa. La expectativa surge de la probable coalición entre la Democracia Cristiana que ella lidera y la Social Democracia, de inspiración laborista o de centro-izquierda.

Es poco probable, sin embargo, que Merkel extienda su mano a los países del Sur de Europa, endeudados, con altas tasas de desempleo e inmersos en continuas crisis políticas. La fórmula del éxito alemán, sostiene Merkel, es aplicable en otros países: disciplina fiscal, reducción del gasto social, etc.

En realidad, la fórmula alemana oculta más de lo que ofrece como camino viable. No habla del brutal drenaje de recursos desde esos países “indisciplinados” hacia Alemania, en apariencia sólo exitosa en base al sacrificio y la disciplina.

Otra aparente paradoja nos muestra a un Estados Unidos debilitado y en retirada de su rol como garante del orden en el escenario global. Sin embargo, cinco años después de la crisis financiera global iniciada en las oficinas de Wall Street en 2008, la economía norteamericana está fortalecida, el presidente Obama ha sido reelecto y poco se habla de Afganistán o Guantánamo.

Es cierto que han crecido los cuestionamientos políticos a los Estados Unidos, como se evidenció en la reciente Asamblea General de las Naciones Unidas y varias regiones ven –en muchos casos con alivio– un claro repliegue de la presencia norteamericana.

Lo que no se ve claramente es dónde han quedado las consecuencia de una crisis que fue caracterizada como “gran depresión” y como la más grave desde los años 30.


En algún lugar, esos costos se están pagando. Vemos desde hace tiempo cómo varias economías europeas se desangran y, en lo que va de 2013, China y América Latina entran en un período de desaceleración del crecimiento económico, mientras las otrora florecientes primaveras del mundo árabe se internan en oscuras sendas de autoritarismo. 

martes, 17 de septiembre de 2013

Orden Global

La situación en Siria y las decisiones de las potencias globales reflejan los dilemas y carencias del orden internacional contemporáneo. Han pasado casi 25 años desde el fin de la Guerra Fría y 12 desde los ataques terroristas a las Torres Gemelas. Se esperó inicialmente que Naciones Unidas fuera el punto de referencia y legitimación de las acciones que se llevaran a cabo toda vez que se quebrantara la paz o se pusiera en peligro la seguridad internacional.

Se avanzó en definir a esta última no sólo en términos de guerras entre Estados sino también con referencia a violaciones masivas de los derechos humanos o situaciones en que un Estado ejerciera la violencia contra su ciudadanía en forma sostenida.

Los límites de la Comunidad Internacional al respecto no se fijaron con claridad. Más bien quedaron librados a la reacción de la opinión pública internacional, un actor difuso y volátil pero de importancia crucial en nuestra era. Al mismo tiempo, cobró centralidad el control de las armas de destrucción masiva y se prestó particular atención a las armas químicas, por ser de fácil fabricación y, a diferencia de las nucleares, pasibles de un empleo acotado.

Estas fueron, más o menos, las reglas del orden internacional emergente. Tras los ataques a las Torres Gemelas, el presidente Bush las ignoró en forma explícita –su discurso acerca de las Naciones Unidas en febrero de 2003, poco antes de la invasión a Irak, fue elocuente al respecto.

A lo largo de todo este trayecto, la ausencia de amenazas de guerra permitió una cómoda abstención de la mayor parte de los miembros de la Comunidad Internacional, primero frente a las crisis humanitarias y luego ante los avances de los Estados Unidos.


Al mismo tiempo, la primera potencia militar siguió siendo vista como la responsable de resolver las situaciones de crisis en, prácticamente, cualquier lugar del planeta. Hoy, con más de 100.000 muertos, el probado empleo de armas químicas y dos años de guerra civil en Siria, estas líneas generales parecen en principio inalterables.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Aislamiento de los EEUU

La posición del presidente Barack Obama frente a la Comunidad Internacional es tan incómoda como frente a su público interno. Los Estados Unidos tienen una responsabilidad global, por su peso en el sistema internacional y por decisiones propias y del resto de los Miembros de ese sistema.

Haber esperado a este momento para actuar frente a la situación creada en Siria ha sido un error estratégico y una abdicación de responsabilidad. Optar por el uso de la fuerza refleja la opaca percepción del resto de la Comunidad Internacional que tienen los analistas, asesores y decisores de la política exterior norteamericana.

Cualquier asesor europeo o latinoamericano hubiera advertido al presidente Obama con toda claridad acerca de la reacción que esa decisión produciría en la opinión pública internacional y entre países aliados y amigos de los Estados Unidos.

La Argentina, en ejercicio de la presidencia provisional del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas durante el mes de Agosto, fue muy clara en este sentido, tanto desde el punto de vista de la postura de un país democrático, comprometido con la defensa de los derechos humanos y representativo de la postura de toda una región con respecto a estos temas, como en lo que hace a una apreciación equilibrada de los asuntos internacionales.

La posición de la presidenta Cristina Kirchner reflejó todos estos matices, ignorados frontalmente por las decisiones del gobierno norteamericano. El motivo de errores de esta magnitud se vincula a intereses de tanto peso como los que llevaron al presidente Bush a invadir Irak y también a la actitud tradicional de los Estados Unidos frente a las Naciones Unidas: ignorar a la Asamblea General, descartar la búsqueda de consensos y acciones concertadas, poner énfasis en la asistencia humanitaria y respetar el rol que el Secretario General debe tener en este tipo de acción.


Estados Unidos ha descartado estos caminos en forma sistemática. Esa tradición ha colocado a la Casa Blanca en la actual coyuntura en una situación tan incómoda que incluso la máxima autoridad de la Iglesia Católica condena explícitamente su postura. 

martes, 20 de agosto de 2013

Contexto Incierto

La Primavera Arabe ha terminado. La matanza de más de doscientos civiles partidarios de Mohamed Morsi, depuesto presidente islamita de Egipto junto con la guerra civil en Siria y tensiones menos graves pero igualmente preocupantes en el resto de la región, definen un contexto desfavorable para las expectativas democráticas generadas hace más de dos años con la caída del gobierno dictatorial de Túnez.

En el contexto de Medio Oriente es muy difícil definir qué es más importante, si la paz o la democracia. Los acontecimientos de los últimos meses auguran un contexto por lo menos incierto para ambas. La paz en Siria parece lejana y los grandes poderes internacionales parecen abandonar la población siria a su suerte.

Israel y Palestina, por su parte y con todas sus dificultades, son la excepción del momento con el reinicio de las conversaciones de paz. Ni siquiera las nuevas colonias israelíes en los territorios ocupados han interrumpido el diálogo.

Sin duda, el contexto regional no ayuda, pero el principal obstáculo se encuentra a las espaldas de cada mandatario, con una profunda fragmentación del poder en Palestina y profundos desacuerdos acerca del proceso de paz en la sociedad y la política israelíes.


Y aun quienes apoyan el diálogo saben que es prácticamente imposible que Palestina e Israel puedan llegar a algún entendimiento sobre los temas de fondo, es decir, el estatus de Jerusalén y la  situación de la población palestina. Sin embargo, aún con sus limitaciones y amenazado por un contexto de extrema violencia a su alrededor, el diálogo entre Israel y Palestina es hoy el hecho más positivo en una región extremadamente convulsionada. 

viernes, 26 de julio de 2013

Mensaje

A quién estuvo dirigido el mensaje del Papa Francisco en su visita a Brasil? Unos afirman que, principalmente, a los jóvenes. Otros enfatizan su directa comunicación con los más necesitados, ya sea por falta de pan, de salud o de justicia.


Un líder que le habla a todos e identifica qué es común a todos, por encima de creencias e intereses diversos, tiene gran parte del terreno ganado. El Papa Francisco ha mostrado ser capaz de hablarle a todos a través de quienes menos tienen. Y ha ganado una gran batalla en materia de credibilidad y trascendencia, con el contra fondo de una Iglesia que venía perdiendo atractivo en forma sostenida.

Pero el mensaje del Papa Francisco no se refirió centralmente a la Iglesia ni a la fe religiosa sino, sobre todo, a cuestiones terrenales: la justicia social y el futuro de los jóvenes, en particular.

Su mensaje en la favela Manguinhos fu contundente: “Ningún esfuerzo de pacificación será duradero para una sociedad que ignora, margina y abandona en la periferia a una parte de sí misma.”

Su mensaje a los jóvenes, motor de las protestas en Brasil, fue de esperanza: “no pierdan la confianza.” No fue una incitación a continuar las demostraciones ni un llamado a abandonarlas.

El énfasis estuvo puesto en la fe, una fe cuyo objeto no es sólo la Divinidad, sino también lo terrenal, con marcado énfasis en la humildad y, podría decirse, con un fuerte componente generacional que mira hacia el futuro.

Un mensaje más que elocuente en un contexto mundial teñido por la opulencia, la corrupción y la ostentación. La multitud de jóvenes llegados de distintos puntos de Brasil y otros países y su actitud hacia el Papa muestran el fervor que éste en ellos despierta.

Francisco tiene un gran poder que proviene, en buena medida, de su distancia del poder y su contraste con los símbolos del poder, lejos del cálculo y el trabajo por la imagen. Probablemente, esto sea parte de lo que explica la fascinación que el Papa Francisco despierta en los jóvenes.

viernes, 12 de julio de 2013

Agravios y asimetrías

La Cumbre del Mercosur encontró en su agenda dos temas inesperados. Estados Unidos ha espiado sistemáticamente a gobiernos y ciudadanos de un número importante de países, tanto sospechosos de albergar a grupos terroristas como amigos o aliados, entre los que figuran miembros del Mercosur. Por su parte, con una actitud ajena al tratamiento que merecen los Jefes de Estado o de Gobierno, Alemania, Francia, España, Italia y Portugal impidieron recientemente que el avión del presidente de la República de Bolivia, Evo Morales, sobrevolara sus respectivos espacios aéreos.

Este lamentablemente episodio no ha sido ignorado por los mandatarios de los Países Miembros del Mercosur y se espera que sus pares europeos emitan una disculpa formal al presidente de Bolivia. En lo que hace al atropello de los Estados Unidos, también objeto de tratamiento por los participantes en la Cumbre merco sureña, debemos se supone que el presidente Obama daba por sentado que semejante hecho nunca conocería la luz pública.

Sin embargo, la asimetría de poder entre los Estados Unidos y el resto de la Comunidad Internacional hace que este país pueda cometer semejante transgresión con muy bajo costo político. Y cabe preguntarse los alcances de la preocupación de la Casa Blanca al respecto. Washington vive un mundo propio, alejado de las percepciones y opiniones del resto. Un mundo en el que libra una “guerra contra el terrorismo” en soledad y justifica acciones del inmenso aparato militar y de inteligencia estadounidense sin que importen las apreciaciones o reacciones de otros países, amigos, aliados o enemigos.


Esto nos recuerda el comentario de Ken Waltz, un brillante profesor de relaciones internacionales, que dijo hace más de veinte años: la Comunidad Internacional pronto va a extrañar la Guerra Fría. Sin duda, la desaparición de la confrontación entre bloques ha sido afortunada en muchos sentidos. Pero, a la vez, ha dado lugar a que el poder abrumador de la primera potencia global no tenga ningún contrapeso. 

Escuchas y agravios

Debemos suponer que al ordenar, o permitir, escuchas masivas secretas e ilegales a ciudadanos y funcionarios de numerosos países –muchos de ellos “amigos” o aliados– el presidente Obama daba por sentado que semejante hecho nunca conocería la luz pública.
                                
Pero su investidura exige que lo hiciera. Salvo que no le preocupe demasiado la opinión y las percepciones de sociedades que le dieron, en su primera campaña electoral, un apoyo mayor que el que tenía entre los miembros de su propio Partido.

Tal vez esto sea concebible en un contexto de guerra. Tal vez eso sea lo que Obama y muchos de sus colaboradores directos viven: que están en un mundo de “guerra contra el terrorismo.”

Esto, lamentablemente, borraría la diferencia  entre Obama y Bush. Estados Unidos, una vez más, estaría en ese incómodo lugar  en el sistema internacional. Mmm….

Lo cierto es que un Presidente, sin duda bien intencionado e imbuido de principios democráticos, ha hecho o dejado hacer: espiar a Brasil y Alemania, junto con Afganistán, Mauritania, Chad y Mali –ejemplos elegidos no por mis prejuicios, sino por probada presencia de grupos terroristas en estos cuatro países.

Mucho más ofensiva que la de Estados Unidos, ha sido la actitud de Alemania, Francia, España, Italia y Portugal que impidieron al avión del presidente de la República de Bolivia, Evo Morales, sobrevolar sus respectivos espacios aéreos.

Esto nos recuerda el comentario de un malintencionado –brillante– analista de los años 90’, que dijo: vamos a extrañar la Guerra Fría.

Sin duda, la desaparición de la confrontación entre bloques ha sido afortunada en muchos sentidos. Pero, a la vez, ha dado lugar a que el poder abrumador de quienes lo ostentan, por encima de la capacidad, individual o combinada, de los países “periféricos”  (Alemania?) hoy no tenga ningún contrapeso. De otro modo, todo lo dicho en este artículo sería inconcebible.


viernes, 28 de junio de 2013

Brasil

Las imágenes de las protestas en las calles de Brasil evocan las de diversos fenómenos sociales y políticos de estos años: los indignados españoles, los manifestantes de Túnez y otros países que desencadenaron la Primavera Árabe, los de Turquía en días recientes y las diversas expresiones de descontento en la mayor parte de Europa.

Hay una similitud visual y un cierto parentesco por pertenecer todas a la era de redes sociales y de una vocación de reivindicación ciudadana que ha contagiado incluso a gran parte de la juventud iraní y seguramente lo hará mañana en otros lugares del mundo.

Pero el fenómeno brasileño es diferente a los mencionados. No es producto de una crisis económica, de un alto nivel de desempleo o de una insoportable opresión política. Ocurre en un marco de crecimiento, de properidad, de marcados avances sociales y de liderazgo democrático.

La sociedad brasileña –inicialmente un sector en cuya composición predomina la clase media– reacciona ante la crisis sostenida de los servicios de transporte, salud y educación (terciaria, en particular), reacción explosivamente agravada por los altos niveles de corrupción y una extendida impunidad política, a punto de ser consagrada por una ley “a medida.”

La crisis en esos tres ámbitos de la infraestructura de servicios es sin duda producto de omisiones y una gran falta de previsión por parte del Estado. Pero es también producto de los aproximadamente 50 millones de brasileños que en los últimos quince años se han incorporado a la economía y al consumo de clase media.


La otra  gran diferencia en el caso de Brasil es la sensibilidad del liderazgo político. Tal vez sea exagerado decir que se ha entablado un diálogo entre “la calle” y la presidenta Rousseff, pero es evidente la capacidad de reacción que ésta ha mostrado frente al enorme desafío iniciado hace prácticamente un mes en las calles de San Pablo. 

lunes, 17 de junio de 2013

Sociedades Vigiladas

La conmoción que ocasionaron las revelaciones de Edward Snowden acerca de programas de vigilancia masiva de llamados y correos electrónicos se vincula a temores difusos y a una sensación de avasallamiento de la privacidad. No se trata de acciones concretas que afecten los intereses o la integridad de individuos, grupos u organizaciones.

En octubre de 2006, los medios internacionales publicaron un informe de una consultora alemana sobre el nivel de vigilancia en la sociedad británica, que revelaba la existencia de más de cuatro millones de cámaras en el Reino Unido y que cada persona es captada por aproximadamente 300 cámaras a lo largo del día. Un alto funcionario del gobierno británico alertó en ese momento acerca del peligro de que su país estuviera encaminándose hacia una “sociedad vigilada.”

Coincidentemente con las revelaciones de Snowden siete años más tarde, el informe de Surveillance Studies Network destacaba que las telecomunicaciones del Reino Unidos son supervisadas por la NSA (National Security Agency) de los Estados Unidos, que a su vez el tráfico global de telecomunicaciones.

Hoy, la tecnología disponible, los dispositivos desplegados globalmente y las agencias que operan bajo directivas del gobierno de los Estados Unidos, permiten a éste acceso a información sobre las personas y entidades tanto de su país como de otros.


Los debates, críticas y temores que despiertan estas revelaciones no se refieren a que la NSA o la CIA (Central Intelligence Agency) empleen la información para extorsiones o persecuciones –cosa que, por otra parte, es objeto de denuncias con cierta frecuencia– sino, esencialmente, a que el gobierno de los Estados Unidos atenta contra la privacidad de las personas de su país y de otros. Lo que está en juego en este caso no es una cuestión de seguridad, individual, nacional o global, sino qué tipo de sociedad se está configurando en nuestra era. 

lunes, 3 de junio de 2013

Siria Escenario Global

La anunciada decisión de Rusia de proveer misiles S-300 –uno de los sistemas misilísticos más sofisticados del mundo– al régimen de Bashar al-Assad completa la transformación de la guerra civil siria en un escenario de carácter global, en el que participan actores globales y están en juego cuestiones de la misma índole

La sangrienta represión y las confrontaciones con las fuerzas opositoras ya han cobrado más de 80.000 vidas. Junto con el presunto uso de armas químicas por parte de al-Assad, esto configura una tragedia humanitaria que, acorde con los parámetros internacionales de la post Guerra Fría, podría dar lugar a una intervención multilateral en el marco de las Naciones Unidas. 

Este instrumento resulta de muy difícil implementación, plantea serias dudas acerca de su legitimidad, no obstante la tragedia humanitaria creciente, y da lugar a sospechas con respecto a las intenciones de las fuerzas que lideran una intervención de este tipo.

Al mismo tiempo, están en juego el conflicto árabe-israelí, la cuestión nuclear Iraní, el rol de los Estados Unidos en ambos casos, la parálisis del Consejo de Seguridad por el veto de Rusia,  el incremento de la presencia regional de Hezbollah, la ambigüedad de Turquía como país bisagra entre Occidente y el mundo árabe, y la conocida abstención de Europa –“somos un proyecto de paz,” argumentó el representante austríaco en una discusión reciente en el marco de la Unión Europea.


En cualquier caso, las declaraciones de al-Assad acerca de que ya tiene en su poder “parte” de lo acordado con Rusia, escala la magnitud del conflicto y hace mucho más difícil cualquier evaluación de su proyección futura.

lunes, 13 de mayo de 2013

Cambios sin rumbo


Europa y el norte de África están sufriendo cambios de variada naturaleza. Es difícil imaginar cuán profundos, pero no cabe duda de su trascendencia. La gran diferencia entre ambos es que, mientras los cambios en el mundo árabe parecen dirigirse hacia regímenes democráticos -con las salvedades que merezca cada caso- y con liderazgos de variada inspiración musulmana, los cambios en Europa no parecen orientarse en una dirección determinada.

No hay, a diferencia de procesos de transformación europeos de décadas precedentes, ideas que orienten esos cambios. No es la integración, no es la democracia ni tampoco el protagonismo en los asuntos globales. No hay ánimo de dominación ni de influencia sobre otros territorios ni objetivos compartidos de mayor acercamiento entre los propios.

En este contexto, predominan la desconfianza, el cuestionamiento de los liderazgos paneuropeos, el desprestigio de las elites locales, la desilusión con la integración económica y con unificación monetaria. En el Reino Unido, crecen los sentimientos antieuropeos y en el Sur de Europa la distancia política y social respecto de los más poderosos.

La casa real española y, a su manera, también otras coronas se anticipan a las dificultades por venir e introducen cambios e innovaciones que, en otras circunstancias, hubieran esperado más tiempo ya que la valoración popular de las monarquías ha decaído desde hace tiempo y las crisis actuales no han hecho más que profundizar ese proceso.

De este modo, ni la democracia, ni los liderazgos políticos, ni las casas reales son puntos de referencia de los cambios, mientras que en las sociedades europeas se afianzan la intolerancia racial y religiosa y crecen brutalmente el cuestionamiento a la inmigración y el nacionalismo antieuropeo, como tampoco existe un rumbo económico aceptado consensuadamente ni valores compartidos que sirvan como punto de referencia para los cambios en curso.

jueves, 2 de mayo de 2013

Desafíos Globales

La visita del presidente Obama a México refleja la complejidad e importancia estratégica del vínculo bilateral. Si bien la cuestión comercial ocupa el centro de las tratativas, temas tales como el narcotráfico, la seguridad fronteriza –a lo largo de más de 3.000 kilómetros- y la situación de los migrantes mexicanos en los Estados Unidos, tanto desde el punto de vista legal como laboral, tienen suma relevancia política.


Es cierto que la relación bilateral es de primordial importancia para ambos. Pero, en el actual escenario, la cooperación de México resulta fundamental para los Estados Unidos, por su proyección hacia el Sur, que cubre, al menos, toda América Central, y por los temas de seguridad mencionados anteriormente.

En la misma clave, la Casa Blanca sigue también con atención las negociaciones de paz en Colombia y los primeros tramos de la gestión de Nicolás Maduro en Venezuela.

Pero su principal preocupación es el desafío creciente que plantea la situación en Siria, que puede poner en peligro la estabilidad global. En Siria, están en juego la seguridad de Israel, la relación con Irán, el uso de armas de destrucción masiva, disputas por espacios y ascendencia política entre grupos terroristas y una crisis humanitaria que cada día hace más difícil eludir el tema de una intervención militar, fantasma que persigue insistentemente al presidente Obama.

Dadas las implicancias negativas de este tema para el gobierno norteamericano, con un precedente de altísimo costo por la ocupación de Irak, una situación en Afganistán de la cual no encuentra salida razonable y la crecientemente conflictiva situación de la base de Guantánamo, es más que entendible que una eventual intervención en Siria sea resistida hasta último momento por la máxima autoridad de la Casa Blanca.

viernes, 26 de abril de 2013

Democracias Europeas


Durante décadas, las democracias europeas y su proceso de integración económica –que avanzó luego en los terrenos de la política, la educación y la seguridad— fueron considerados modelos avanzados de régimen político y de voluntad e inteligencia de los Estados para poner por delante sus intereses y objetivos de fondo, resignando parte de su autonomía en pro de las ventajas que ofrecían la cooperación y la integración regional.

“Eso tenemos que hacer nosotros.” Las ideas y los valores que hacen tanto al modelo de democracia occidental como al de integración europea no fueron cuestionados –y, aún hoy, en el marco de una crisis económica cuyo horizonte temporal tiende a expandirse y de crisis políticas en todos los países del sur de Europa— siguen rodeados de un halo de cierto esplendor.

Pero son las propias ciudadanías europeas, sobre todo las de España, Chipre, Italia, Grecia y Portugal, las que más severamente cuestionan la performance de sus propias democracias y, sobre todo, las consecuencias extremadamente crudas de un proceso de integración avanzado entre economías tan desiguales.

Con el telón de fondo de crisis financieras incontrolables, una moneda única difícilmente sostenible y un brecha cada vez más ancha entre los “ricos del norte” y los “pobres del sur” (de Europa) las ciudadanías cuestionan el carácter  no democrático del sistema de toma de decisiones de la Unión Europea, curiosamente, una forma no democrática de relación entre Estados democráticos.

viernes, 19 de abril de 2013

Venezuela


Los apoyos a la victoria electoral de Nicolás Maduro Moros en las elecciones del domingo 14 de abril se sumaron con cierta rapidez a medida que la situación social y política de Venezuela recuperó la calma, luego de los disturbios de principios de la semana.

Los Países Miembros de UNASUR fueron los primeros en expresar su respaldo. En el marco de la Organización de Estados Americanos (OEA), sólo algunos representantes de los Países Miembros lo hicieron tempranamente. El Gobierno de Estados Unidos fue el único país de la región que continuó reclamando el recuento de votos y, junto con Paraguay, postergando el reconocimiento a Nicolás Maduro, mientras crecían los respaldos y reconocimientos internacionales, incluyendo los de Rusia, y China.

Naturalmente, una victoria electoral tan ajustada (con una ventaja de poco más del 1%) da lugar a posturas encontradas, según las simpatías y antipatías de los miembros de la Comunidad Internacional. Pero más significativa que las escasa diferencia del resultado electoral es la reducción de casi 10 puntos del apoyo al Chavismo, con Maduro como candidato, respecto de las elecciones de octubre pasado, con Hugo Chávez como candidato.

No ha habido ningún análisis convincente que explique el por qué de una reducción tan marcada en un lapso tan breve. ¿Es sólo el vacío que deja un líder con una personalidad tan fuerte como la de Chávez? ¿Es que la situación de la economía y la seguridad en Venezuela ha empeorado tanto en pocos meses, como para incidir de esta manera en el comportamiento del electorado? Cualquiera sea el caso, es evidente que el nuevo presidente de Venezuela enfrenta un enorme desafío político y económico para su gestión de gobierno. 

viernes, 12 de abril de 2013

Thatcher


Margaret Thatcher aprovechó la guerra de Malvinas para blindar y legitimar políticas regresivas que, de otro modo, hubiera sido muy difícil sostener sin enfrentar un levantamiento social generalizado. Sobre esta base, Thatcher estableció un mito, abonado por el partido conservador, acerca de su “mano de hierro” y su capacidad de gobierno.

Desde el punto de vista económico, los resultados fueron más que discutibles y, desde el punto de vista social, absolutamente devastadores. Un académico argentino radicado en el Reino Unido, ha señalado en estos días que atribuir a Margaret Thatcher haber salvado al Reino Unido de una incontenible declinación económica se asienta más en percepciones que en una realidad contundente, ya que el crecimiento promedio del PBI durante su gobierno fue del 2,4 por ciento.

Desde el punto de vista de nuestra realidad político social, la distribución del ingreso, la equidad social y el empleo constituyen cuestiones de fondo. Desde esa perspectiva, la evaluación de la política de Margaret Thatcher – idealizada en otros contextos – no puede eludir el hecho de que al final de su gestión, en el Reino Unido el sector de más altos ingresos había multiplicado varias veces su riqueza y los pobres eran mucho más pobres. La desocupación explícita o encubierta afectaba a más de tres millones de personas. La legislación laboral había asumido un carácter regresivo inconcebible en los años de posguerra y el país, básicamente se había desindustrializado.
Quien haya leído las noticias internacionales de estos días, puede apreciar las dificultades extremas que sufre la economía del Reino Unido en estos momentos, por razones en gran parte originadas en la gestión de Margaret Thatcher, en particular, un sistema financiero totalmente desregulado y una deuda pública creciente.

No se trata de señalar estos aspectos para desviar la vista del tema de la Guerra de Malvinas. Su desempeño durante el conflicto bélico es conocido: mentiras y traiciones promovidas desde Londres para dividir a los países de nuestra región y aprovechar enemistades históricas; empleo de armas prohibidas por convenciones internacionales, hundimiento de buques fuera de la zona del conflicto por orden explícita de la primer ministro.

El problema que tiñe la historia de esos años no es una u otra cosa, su ideología o su belicismo, sino la efectiva combinación que logró, con suma habilidad, debemos reconocer, de ambos términos de la ecuación.