2013 se ha
caracterizado por un Estados Unidos titubeante en el plano internacional y muy dividido
internamente. En la historia de los EEUU, ha habido momentos de incertidumbre en
lo internacional y de división y enfrentamientos internos, pero no en forma
simultánea y tan acentuada como en este tiempo.
Es muy difícil
que Estados Unidos recupere la iniciativa en el plano internacional y, menos
aún, que logre salir airoso de la ocupación de Afganistán llevada a cabo por el
presidente Bush e irresuelta por el presidente Obama. A su vez, las divisiones
internas van a ser duraderas y profundas, dado el cambio en la composición
racial y cultural de la población y la simultánea radicalización ideológica de
numerosos líderes del Partido Republicano y de sectores sociales afines al
mismo.
Europa,
desgarrada internamente, con altas tasas de desempleo y expresiones de
xenofobia cada vez más extendidas, mira con asombro y desdén el debilitamiento
y distanciamiento de su anterior benefactor transatlántico, hoy con su mira
puesta en el Pacífico y sus nuevos socios comerciales.
El mundo árabe, por su parte, continúa como escenario de los principales conflictos y, a la vez, el ámbito de cambios políticos.