viernes, 7 de marzo de 2014

Francisco y el Nobel de la Paz

El papa Francisco es candidato al Premio Nobel de la Paz, noticia que despierta alegría y resulta natural al sentir de millones de personas. Sin embargo, esta auspiciosa noticia debe ser analizada con mesura, sin exagerado entusiasmo, para no traicionar la modestia y humildad de quien, en menos de un año, ha sabido ganarse el corazón de tantos millones de personas, tanto fieles como ajenas al Catolicismo.

Justamente, la prédica del Papa Francisco tiene, entre otras enormes virtudes, la capacidad de trascender las fronteras, las físicas, las morales, las políticas, las religiosas y, en particular, las que responden a prejuicios e ideologías. Su candidatura al Premio Nobel de la Paz es congruente con tales virtudes y, a la vez, debe ser puesta en perspectiva para no contrariar la propia prédica de Francisco.

Este año los nominados al Nobel de la Paz alcanzan la cifra récord de 278 candidatos, de los cuales 47 son organizaciones y el resto, individuos. Entre estos últimos figuran el presidente de Rusia, Vladimir Putin y el ex analista, antiguo empleado de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA) Edward Snowden, actualmente refugiado en Rusia.

Pero la variedad de perfiles y la presencia de candidatos que no pueden sino llamar la atención, se debe a que, según el testamento de Alfred Nobel, la nominación de candidatos al Premio Nobel de la Paz puede ser realizada por un amplio espectro de personas, por ejemplo, legisladores o profesores de Ciencias Políticas.

Entre marzo y mayo, la comisión Nobel reducirá la lista a unas 10 ó 12 personas y el ganador será anunciado el 10 de octubre.


Por su parte, en una entrevista reciente, publicada en el diario italiano "Corriere della Sera" el 5 de marzo, el Papa sostiene que se considera una persona normal, que ríe, llora y tiene amigos, y que definirlo como un "superman" o una "estrella" le parece "ofensivo".