lunes, 11 de agosto de 2014

Israel



Al momento de escribir esta nota, las tropas israelíes siguen estacionadas en la frontera con Gaza. Se encuentran del lado israelí pero en estado de alerta, listas para reingresar si las negociaciones en El Cairo fracasan.

Su jefe, el comandante Sami Turgeman, declaró el miércoles que “la operación Margen Protector ha terminado; las fuerzas están desplegadas en torno de la franja y listas para continuar.”

Para el Estado Mayor israelí, “esta fase se ha cumplido con éxito.” Se han destruido 32 túneles, más de 3000 cohetes, Hamás no ha  recibido el apoyo del mundo árabe que esperaba y ha sufrido 900 bajas.

Sin embargo, esa cifra no coincide con las que ofrece Naciones Unidas, que registra 1814 palestinos muertos, de los cuales 1312 son civiles, lo que incluye 408 niños y 214 mujeres.

En cualquier caso, aún con las cifras del Estado Mayor, el Ejército Israelí mató más civiles que milicianos y la imagen que queda en el campo internacional es la de una mayoría de niños, mujeres y ancianos.

La condena internacional a Israel ha sido de alcances que no tienen precedente, al menos en términos de la dureza y la variedad de países que han expresado esa condena.

Pero a fin de señalar un dato que apunta a la lógica de acciones y decisiones que, en principio, resultan incomprensibles, cabe destacar que en la opinión pública israelí predomina una opinión negativa sobre el repliegue. Prestigiosos analistas locales han criticado la retirada terrestre, señalando que “se ha disuadido y debilitado” (a Hamás), “pero su amenaza permanece.”

Y, si bien la opinión pública local sigue respaldando al primer ministro Benjamín Netanyahu, ese respaldo ha bajado 20 puntos tras la retirada, del 85% en los días más intensos de la invasión al 65 % tras declararse la tregua.