La región atraviesa un período de
reacomodamientos políticos trascendentes, pero sin un eje unificador o de
convergencia en términos políticos o económicos. La heterogeneidad de estilos y
orientaciones, sin un perfil predominante a nivel regional, se apoya a su vez
en electorados habitualmente cercanos a un empate.
La práctica del ballotage como regla
general refleja sociedades que tampoco tienen un perfil o preferencia
ideológica predominante sino, más bien, una división entre dos orientaciones
contrastantes, con bases sociales respectivas también contrastantes.
Esto acota la capacidad de los gobiernos que,
si bien en un principio pueden aprovechar para avanzar con medidas de su
preferencia, pronto ven sus márgenes de maniobra restringidos.
A esto se suma que, actualmente, en
nuestra región las agendas gubernamentales están condicionadas por dos temas de
primer orden: la contracción económica global y grados crecientes de
inseguridad, en su mayor parte causados por un accionar arrollador del crimen
organizado y el narcotráfico.
Probablemente, el presidente de Colombia,
Juan Manuel Santos Calderón, reelegido en junio pasado luego de cuatro años de
una gestión considerablemente exitosa, sea la principal excepción a esta
tendencia. Santos inició su gestión con esa agenda en la mano y mantuvo una
estrecha relación con el presidente Obama, que le permitió alcanzar éxitos
considerables en materia de seguridad interna.
Pero Enrique Peña Nieto, presidente de
México desde diciembre de 2012, ha visto fuertemente opacada su gestión por la
violencia de los carteles de la droga, con incrementos considerables en materia
de inseguridad a nivel nacional y regiones prácticamente copadas bajo el
control de las organizaciones criminales.
De manera distinta, pero con elementos en
común, el gobierno del Frente Amplio, no obstante sus logros políticos y el
estilo personal del presidente Mujica, vio crecientemente opacada su gestión
por un incremento de la inseguridad de algún modo insólito para los estándares
y la tradición de Uruguay.