viernes, 5 de diciembre de 2014

Realidades cambiantes

En el marco de sucesivos cambios y renovaciones de mandatos presidenciales en nuestra región, nos preguntamos acerca de los escenarios internacionales que se presentarán en el año que se avecina.

Repentinamente, Estados Unidos ha encontrado un aliado en Irán, mientras reclama con desconsuelo la falta de apoyo de sus aliados tradicionales en la lucha contra el Estado Islámico. La UE, replegada desde hace tiempo de los asuntos internacionales y sumamente preocupada por las tendencias anti-Bruselas y la emergencia de líderes como Marine Le Pen, que con el tiempo pueden cambiar radicalmente la fisonomía política de Europa, se enfrenta con la Rusia por la autonomía de Ucrania, mientras Putín endurece sus posturas y mira firmemente hacia los países de América Latina como nuevos aliados, junto a su renovada alianza con China frente a los desafíos de Occidente.

Por su parte, China tiene una política mucho más silenciosa pero es claro que en los últimos años ha avanzado más que cualquier potencia en su presencia económica y política en nuestra región y ha desplazado, sin demasiado esfuerzo, a los EEUU en todos los terrenos.

¿Y América Latina?

Nuestra región goza de avances y ventajas en muchos terrenos –la paz, la voluntad de integración regional, el tejido de nuevos vínculos intra-regionales, nuevas alianzas extra-regionales y una nueva identidad, con creciente distancia de una potencia hegemónica hoy amigable pero sin políticas. Pero, a la vez, enfrenta serios problemas en términos de crecimiento económico y avances en su nutrida agenda de reivindicaciones sociales.

Para tomar sólo dos ejemplos: La presidenta Bachelet, que inició su segundo mandato, ha pasado gran parte del año viendo cómo se desploman el consumo, el empleo y la inversión. Tras años de un
crecimiento superior al 5 % anual, hoy Chile enfrenta la probabilidad de terminar 2014 con una tasa inferior al 2 %.

De un modo similar, la reelecta presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, ve paralizarse el consumo y que en el último trimestre del año el crecimiento de la economía sólo alcance el 0,1 %.

Sin dudas, 2014, no va a ser un año políticamente calmo ni carente de sorpresas tanto en el plano regional como en el internacional.