En el marco de sucesivos cambios y renovaciones de mandatos
presidenciales en nuestra región, nos preguntamos acerca de los
escenarios internacionales que se presentarán en el año que se avecina.
Repentinamente, Estados Unidos ha encontrado un aliado
en Irán, mientras reclama con desconsuelo la falta de apoyo de sus
aliados tradicionales en la lucha contra el Estado Islámico. La UE,
replegada desde hace tiempo de los asuntos internacionales y sumamente
preocupada por las tendencias anti-Bruselas y la emergencia de líderes
como Marine Le Pen, que con el tiempo pueden cambiar radicalmente la
fisonomía política de Europa, se enfrenta con la Rusia por la autonomía
de Ucrania, mientras Putín endurece sus posturas y mira firmemente hacia
los países de América Latina como nuevos aliados, junto a su renovada
alianza con China frente a los desafíos de Occidente.
Por
su parte, China tiene una política mucho más silenciosa pero es claro
que en los últimos años ha avanzado más que cualquier potencia en su
presencia económica y política en nuestra región y ha desplazado, sin
demasiado esfuerzo, a los EEUU en todos los terrenos.
¿Y América Latina?
Nuestra
región goza de avances y ventajas en muchos terrenos –la paz, la
voluntad de integración regional, el tejido de nuevos vínculos
intra-regionales, nuevas alianzas extra-regionales y una nueva
identidad, con creciente distancia de una potencia hegemónica hoy
amigable pero sin políticas. Pero, a la vez, enfrenta serios problemas
en términos de crecimiento económico y avances en su nutrida agenda de
reivindicaciones sociales.
Para tomar sólo dos ejemplos:
La presidenta Bachelet, que inició su segundo mandato, ha pasado gran
parte del año viendo cómo se desploman el consumo, el empleo y la
inversión. Tras años de un
crecimiento superior al 5 % anual, hoy Chile enfrenta la probabilidad de terminar 2014 con una tasa inferior al 2 %.
De
un modo similar, la reelecta presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, ve
paralizarse el consumo y que en el último trimestre del año el
crecimiento de la economía sólo alcance el 0,1 %.
Sin
dudas, 2014, no va a ser un año políticamente calmo ni carente de
sorpresas tanto en el plano regional como en el internacional.