miércoles, 29 de abril de 2015

Mediterráneo



Desde la era de los Egipcios, el esplendor de Grecia, la Antigua Roma  y siglos más tarde el Renacimiento, el Mediterráneo ha sido símbolo y escenario de vinculaciones comerciales, políticas y culturales que dieron origen a nuestra civilización. Su geografía es tan particular que ha permitido que a su alrededor florezcan pueblos y culturas contrastantes y al mismo se produjera una fluida comunicación entre ellas.

El Mediterráneo ha sido motivo de inspiración y sabiduría para el arte, la música, la literatura, la ciencia, la tecnología. Y ha sido escenario de grandes civilizaciones, antecesoras y hacedoras de la nuestra. Pero hoy, frente a la desesperación y el anhelo de una vida mejor y eventualmente un futuro para miles de jóvenes y niños del Norte de Africa, se ha transformado en trampa mortal, en escenario de tragedias y, más aún varios países de Europa tratan de transformarlo en barrera infranqueable y ámbito de acciones militares de países que cuentan entre los más avanzados del planeta contra una población civil desamparada y desahuciada.

Mientras el Consejo Europeo intenta firmar acuerdos con países africanos para asegurar el retorno de migrantes ilegales, el Comisario de Inmigración de la UE, Dimitri Avramópoulos amenaza con “destruir los barcos de contrabandistas de almas.” España es el país que más insiste en el uso de la fuerza militar para frenar y disuadir a los migrantes europeos y rechaza que la UE suma misiones de rescate  a las tareas de vigilancia de su órgano especializado.

Hay sin duda un negocio mafioso detrás de la huida desesperada de los migrantes africanos. Pero el método y el enfoque que han adoptado algunos países europeos resulta al menos inadecuado y ha motivado un fuerte llamado de atención por parte la ACNUR, la Agencia de las Naciones Unidas dedicada a velar por la situación de los refugiados en todo el mundo.

lunes, 13 de abril de 2015

Cumbre de las Américas

La habitual ausencia de resultados concretos o anuncios trascendentes en el marco de las Cumbres Presidenciales ha hecho una tradición en los análisis de las Relaciones Internacionales el caracterizarlas como “ejercicios diplomáticos” sin valor alguno. En realidad, los resultados de tales “ejercicios” no salen a la luz al día siguiente o durante el encuentro, sino maduran silenciosamente a lo largo del tiempo.

Así ocurrió a lo largo de la Guerra Fría y con mayor asiduidad en los años siguientes a su fin, período en el cual los mandatarios de la OTAN definieron en tres reuniones sucesivas la “nueva arquitectura” de la seguridad europea y transatlántica, con claras proyecciones sobre Europa del Este, Asia y el Norte de Africa. También la invasión a Irak de 1991, la “primera” Guerra del Golfo, se decidió en una reunión Cumbre del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Nuestra región, luego de una serie de encuentros presidenciales de todo el Continente –serie iniciada con la Cumbre de Miami de 1994, que convocara el presidente Bill Clinton mediante una carta personal a
cada uno de sus colegas– acaba de consumar un conjunto de hechos trascendentes en el marco de la VII Cumbre de las Américas realizada en Panamá.

Como señalan diversos medios internacionales, el presidente Obama arribó a la Cumbre con el impulso que las tratativas con Irán y la nueva relación con Cuba le han dado a su política exterior y aprovechó el evento para relanzar su política hacia la región, luego de repetidos intentos fallidos –el primero de los cuales ocurrido, precisamente, en el marco de una Cumbre Hemisférica, la de Trinidad y Tobago en 2009.

La nueva vinculación de los EEUU con Cuba es, sin duda un hecho histórico –en realidad, la presencia de Cuba en una Cumbre Hemisférica es un hecho histórico, luego de décadas de suspensión
de la OEA y años, en un pasado más reciente de negarse a participar en los foros hemisféricos a pesar de ser invitada en forma persistente– y el cambio de actitud de los EEUU hacia Venezuela bien puede ser el
inicio de un nuevo camino en la relación bilateral, mientras, simultáneamente, 25 ex presidentes de Iberoamérica aprovecharon el encuentro para reclamar garantías democráticas al presidente Nicolás
Maduro.