lunes, 22 de junio de 2015

Agenda Global

Ha habido pocos momentos en la Historia en que los Estados se encuentren tan relegados en la Política Internacional. La encíclica del Papa Francisco es un reflejo de ello y sintomatiza la brecha entre el ejercicio de la política en el marco estatal y las prácticas de alcance global por parte de otros actores.

Hoy la agenda global, que traza los ejes de la política internacional, no está constituida esencialmente por relaciones entre Estados sino por interacciones múltiples, en las que predominan otros actores. La cuestión climática, la pobreza, la desigualdad, la exclusión social son cuestiones fundamentales de la agenda global actual, que comenzó a estructurarse a lo largo de los años en que las guerras entre Estados y los procesos de descolonización fueron dejando el centro de la escena.

El Papa Francisco ha llamado la atención ante "la debilidad de la política internacional," señalando de este modo la probada impotencia de los Estados para atender los dramáticos problemas de la agenda contemporánea, muchos de ellos de índole estrictamente social, otros de índole socio-económico y algunos, fundamentales, de carácter global.

Al mismo tiempo, la corrupción en el manejo de los asuntos públicos se ha instalado como fenómeno de alcance global, que no diferencia en su magnitud a los Estados más avanzados de los sistemas de gobierno más precarios. En parte, esta estandarización de lo que, en definitiva, significa la denigración del sentido de lo público, está ligada a otro rasgo fundamental del sistema internacional contemporáneo, esto es, la creciente presencia y aumento exponencial del poder de las organizaciones criminales transnacionales.

Estas no sólo controlan conjuntos variables de actividades ilegales, desde el tráfico de drogas hasta la falsificación de marcas, pasando por el tráfico de personas, el secuestro extorsivo y el lavado de dinero. También ocupan territorios, penetran los sistemas institucionales, manejan información de inteligencia y desarrollan capacidades
militares que muchas veces superan la de las instituciones estatales que, con escasa eficacia, intentan hacerles frente.