viernes, 6 de noviembre de 2015

Olas de Inestabilidad

El presunto atentado contra un avión ruso en la Península de Sinaí ha despertado todas las alertas de la Unión Europea y otros países de la región. Es cierto que la Península, puente entre Asia y África, es escenario continuo de hechos de violencia. En ella operan diversos grupos terroristas y la situación se ha agravado desde la caída del presidente egipcio Mohamed Morsi en 2013. Pero hoy la sensación de amenaza e inestabilidad crece día a día, por factores diversos que van desde la situación en Libia hasta la guerra en Siria, con el creciente poder y atractivo del Estado Islámico.

Francia ha duplicado su despliegue contra este último y recientemente ha enviado un portaviones. Estados Unidos ha decidido incrementar su presencia en Siria y la OTAN, concentrada hasta hace poco en la frontera oriental por temor a los movimientos de Rusia en territorio de Ucrania, ha decidido movilizar numerosos efectivos y medios militares en lo que denomina su “región Sur,” es decir, la costa mediterránea de Italia, Francia y España.

En ese contexto, la ola migratoria desde Oriente Medio es motivo de creciente preocupación para Europa. Esto se debe tanto a consideraciones humanitarias e impacto social, como a cuestiones vinculadas a la seguridad.

La UE prevé para el próximo año un caudal de casi 3.000.000 de refugiados. Alemania organiza medios diversos para hacer frente a este desafío. Por una parte, pueblos y ciudades pequeñas, se preparan para recibir contingentes de refugiados que en algunos casos igualan o duplican su población. Por otra parte, el gobierno alemán prepara centros de “internación” con el propósito de contener transitoriamente a los inmigrantes y, en los casos que existan sospechas acerca de su potencial peligrosidad, deportarlos a su país de origen.

En forma creciente, la derecha en casi todos los países de Europa alberga partidos racistas que promueven el llamado “euroescepticismo,” cuyo poder electoral aumenta día a día. El propio Nicolás Sarkozy, candidato a reconquistar la presidencia de Francia en 2017, acaba de presentar un paquete de medidas extremadamente severas para hacer frente al terrorismo, que invitan a preguntarnos cómo se identifica en ese mensaje la sutil diferencia entre refugiados y presuntos terroristas.