Qué significan los atentados del 13 de Noviembre en París? Diversos
especialistas en terrorismo y analistas de relaciones internacionales se
han pronunciado en contra de quienes sostienes que los atentados
significan un cambio de estrategia del Estado Islámico (ISIS). Frente a
esa opinión muy difundida, los expertos argumentan que no se trata de un
cambio sino, precisamente, de la puesta en práctica de dicha
estrategia, sólo que ahora se despliega en el mundo occidental.
Haya
cambiado o no su estrategia, el ISIS implica una amenaza global por sus
objetivos, su modus operandi y porque actúa como catalizador y fuente
de inspiración para otras organizaciones terroristas. En varios
sentidos, el Estado Islámico se diferencia de estas últimas por haber
creado un Califato y por la extremada crueldad que ejerce sobre los
pueblos que conquista, abarcando amplios territorios en Siria e Irak.
Al
mismo tiempo, agrega a la expansión del terrorismo fundamentalista como
fenómeno y actor global. Cabe preguntarnos entonces si en el sistema
internacional se está desarrollando una estrategia frente a esta amenaza
a la paz y la seguridad.
Francia ha reaccionado
estoicamente, el pueblo francés ha dado muestras de valentía y
determinación, el presidente Hollande actuó sin hesitar, con una firmeza
acorde con la situación, y la Asamblea
General sancionó casi por
unanimidad (551 votos a favor y 6 en contra) un severo estado de
excepción. Nada puede restarle importancia a esta reacción prácticamente
unánime de Francia.
Pero frente a la magnitud de esta
amenaza –que, insistimos, no se reduce al Estado Islámico– hasta ahora
hemos presenciado en la escena internacional sólo muestras de
desorientación, desacuerdos entre países amigos, competencias por
espacios y eventual protagonismo entre países rivales y, muchas veces,
falta de voluntad política compartida y claridad con respecto a la
naturaleza del problema, el camino a seguir y los medios a utilizar.