miércoles, 23 de marzo de 2016

Quién gana la guerra?

Hoy, más que nunca, una mirada al escenario internacional resulta desconcertante. Y si se trata de de dar algún sentido, encontrar un "hilo conductor" o al menos "ordenar los acontecimientos," es peor aun. 

Hace apenas dos semanas, se iniciaron conversaciones de paz en Ginebra, con el auspicio de la ONU, entre el régimen de Bachar El Asad y la heterogénea oposición siria. 

Al mismo tiempo, Vladmir Putin anunciaba el retiro de las tropas rusas del territorio sirio --dejando al presidente Bachar El Asad sin uno de sus principales apoyos-- y diversas acciones parecían debilitar la situación estratégica del Estado Islámico (ISIS).

Islam Alloush, líder del Ejército del Islam (Jeish el Islam), anunciaba en ese contexto los avances de sus 30.000 efectivos en las afueras de Damasco y que su fuerza posee "células durmientes" que podrían atacar al ISIS, mientras Estados Unidos veía florecer la decisión del presidente Obama --en Agosto de 2013-- de no invadir el territorio sirio tras los ataques de El Asad a la población civil, con armas químicas. 

Pero hace apenas unos días todos fuimos conmocionados por dos ataques terroristas en Bélgica, pocos meses después de los ataques en París y sucesivas muestras de eficacia de las fuerzas de seguridad y los sistemas de inteligencia europeos. El más amplio conjunto de líderes internacionales expresaron su condena y en algunos casos se estremecieron hasta las lágrimas. Pero eso, ni nada, compensa la falta de política que ha habido frente al terrorismo, desde los ataques a las torres gemelas y los previos en nuestro propio territorio en los años noventa, hasta los ataques de París y Bruselas.

Como tampoco ha habido políticas serias frente a la crisis migratoria en Europa, que lleva ya tantos años y tantas víctimas que debe ser vista como otra tragedia humanitaria en uno de los contextos socio-económicos más ricos y de mayor bienestar de todo el planeta. 

Y a todo el desconcierto frente al escenario internacional se suman la crisis económica de China, el derrumbe de Brasil, la emergencia exuberante de Donald Trump como candidato presidencial de los Estados Unidos y la pregunta, "quién gana la guerra?"