lunes, 24 de agosto de 2015

Extrema Flexibilidad

La inexistencia de un gobierno y de un sistema jurídico efectivo es el rasgo decisivo del sistema internacional, al menos para las principales escuelas que los estudian. Sin embargo, siempre ha habido liderazgos, hegemonías y valores que compensan, en parte, esa carencia del sistema.

En este período tan particular, no sólo es difícil identificar liderazgos o valores sino pautas y límites de las acciones de los Estados. La Unión Europea, en el marco de una crisis humanitaria de las más graves, aplica sanciones por prestar asistencia médica gratuita a migrantes indocumentados. Estos mueren por miles tratando de cruzar el Mediterráneo y sólo recientemente Europa autorizó acciones de rescate.

El Estado Islámico ocupa territorios y cristaliza la fragmentación de comunidades nacionales, provocando sólo tardías e ineficaces reacciones. El gobierno sirio ha asesinado a cientos de miles de civiles sin ninguna acción internacional efectiva. Hoy es aliado de Occidente.

Rusia contribuye a la partición de Ucrania, prácticamente sin consecuencias. Y el candidato republicano Donald Trump encabeza las encuestas con la promesa de expulsar a millones de indocumentados de los Estados Unidos.

Cuba lo esperado

La semana pasada, luego de 54 años, la Embajada de los Estados Unidos en La Habana reabrió sus puertas e hizó su pabellón de manos de John Kerry, primer Secretario de Estado que visita Cuba desde 1945. ¿Cabía esperar que esto ocurriera?

Probablemente sí. La política de los Estados Unidos hacia Cuba, una de las pocas reliquias 'intactas' de la Guerra Fría, al igual que Corea del Norte y muy pocos casos comparables difíciles de encontrar, fue reconocida reiteradamente como un fracaso.

Muchos autores -de posturas políticas e ideológicas diversas- lo han planteado. Más allá de ser extemporánea, probadamente ineficaz y fuente de un sufrimiento inaudito para una población victimizada y acreedora de un cierto grado de heroísmo, la política de los Estados Unidos hacia Cuba le ha otorgado pocos beneficios, ha sido fuente de deshonra y a la vez uno de los principales motivos de enemistad y distanciamiento entre la principal potencia global y sus vecinos regionales.

El legendario líder de la Revolución Cubana, que justamente en esta ocasión celebra su 89° cumpleaños y recibe la visita de Evo Morales y Nicolás Maduro, ha hecho un uso astuto y reiterado a lo largo de décadas de esa asimetría de poder y de la torpeza estratégica de los Estados Unidos para beneficio de su política interna y de su imagen internacional.

Sin embargo, la reconstrucción de las relaciones diplomáticas acarreó un hecho que pocos esperaban. Probablemente, Cuba no lo haya pedido oficialmente ni impuesto como condición para el avance del acercamiento diplomático, pero el gobierno de los Estados Unidos decidió no invitar al acto oficial de reapertura de la Embajada a sus aliados históricos, los disidentes cubanos.

Cabe suponer que el impacto positivo en la comunidad latina de los EEUU que tendrá el restablecimiento de las relaciones con Cuba, neutralizará la reacción airada de la históricamente influyente
disidencia cubana. Habrá que ver el uso político que sin duda harán los Republicanos de la nueva situación y cada uno de sus detalles.