Con la desaparición de Osama Bin Laden la popularidad del presidente Obama aumentó 3 dígitos y la confianza en su política de seguridad, al igual que la aprobación de su manejo de la guerra en Afganistán, entre 7 y 8 puntos. Al mismo tiempo, se han abierto varios debates en el campo internacional y local de los Estados Unidos. Muchos nos preguntamos si la operación militar con sus procedimientos y resultados aumentó, efectivamente, la seguridad de los Estados Unidos. La orden de eliminación física fue una directiva política, no una decisión militar tomada al fragor de un enfrentamiento armado.
La sombra de Guantánamo se proyecta sobre estos hechos y plantea si las informaciones obtenidas por medio de la tortura no se hubieran logrado con mayor rapidez a través de procedimientos legales y una mayor intervención política en la conducción del proceso de interrogatorios y negociaciones. El director de la CIA ha reconocido que se usaron "técnicas de interrogación coercitivas" y que el debate de si se podría haber obtenido igual información de otro modo "va a ser una pregunta abierta".
A esto se suma el futuro de las relaciones entre los Estados Unidos y Pakistán.El titular del Departamento de Seguridad Nacional, Joseph Lieberman, afirmó que "Pakistán debe demostrar a Estados Unidos que no sabía que el líder de Al Qaeda Osama Bin Laden se escondía en un complejo cercano a la capital de Islamabad". Más aun, el ministro de comercio de Afganistán aseguró que el país sí sabía del paradero de Bin Laden. Por lo pronto, Estados Unidos ordenó el cierre de su embajada y consulados en Pakistán.
La pregunta que surge es si, dada la situación político-militar de una porción del planeta que abarca desde Marruecos, Túnez y Libia hasta Irak, Irán y Afganistán, que atraviesa Egipto, Israel y Siria y deja a los principales aliados occidentales del mundo árabe en situaciones extremadamente delicadas, Estados Unidos puede abrir otro frente de conflicto, particularmente en un país con características geográficas y estructuras tribales que dibujan un escenario propicio para el desgaste y un eventual fracaso.
Andres Fontana