Cuarteles de Invierno
La prolongada inacción de la Comunidad Internacional
ante la tragedia en Siria reinstaló el tema de la ausencia de un liderazgos. La
cuestión ya se planteó en varias ocasiones, ante las sucesivas crisis en el
marco de la Unión Europea ,
también durante un largo período de la revolución Libia y con relación a la
impotencia de la Comunidad Internacional
para actuar con un mínimo de eficacia frente al problema del calentamiento
global.
La naturaleza de los problemas en
juego hace poco probable la toma de decisiones acertadas o el surgimiento de
liderazgos duraderos. ¿Quién puede liderar lo que hasta hace poco se llamó
“primavera árabe” y hoy es un conjunto extremadamente heterogéneo de
situaciones y procesos, que van desde la democratización de naciones de
estructura y tradición tribal hasta matanzas prolongadas de la población civil?
Angela Merkel lideró las decisiones de la Unión Europea mientras hubo la
posibilidad de tomar decisiones sin que ello implique la destrucción completa
de economías estatales o la expulsión de Estados Miembros.
Lo mismo podría decirse con
respecto al rumbo en que se encaminan la política israelí con respecto a
Palestina o la política de los Estados Unidos con respecto a Irán, sin olvidar su
inviable situación en Afganistán. Son contextos
que hacen muy difícil que haya decisiones acertadas, más allá del tino o
la determinación de quienes tienen la responsabilidad de tomarlas. La Agenda Internacional
tiende a estar compuesta por problemas ingobernables ante los cuales no resulta
posible tomar decisiones sin producir efectos no deseados, extremadamente
graves.
Ante ese escenario, naciones y
regiones eligen replegarse y reducir al mínimo su exposición e involucramiento.
Los ámbitos propios, más controlables, se han tornado más atractivos, menos
riesgosos y, más propicios para la toma de decisiones gubernamentales, ya sea a
nivel nacional o regional, con la mayor distancia posible de los temas
globales.